“La crisis económica que atraviesa el país tiene características muy graves. Entre éstas tenemos: ausencia de una política salarial, acelerado incremento de la tasa de desempleo y subempleo, elevación de precios en un mercado especulativo y sin control, contrabando de la escasa producción nacional a mercados fronterizos, autoritarismo, intención de sustituir poderes y politización sindical y empresarial”, puntualizó el líder de la democracia cristiana, Luis Ossio Sanjinés, hace aproximadamente 42 años. Mucho antes de haber ostentado los símbolos de la vicepresidencia de la República. Entonces estuvo en el llano, bregando por sus ideales. Y en momentos que la democracia se debilitaba. En sus palabras se advierte un profundo conocimiento de la realidad nacional.
“La base de una tregua social, es decir para aplacar los ánimos y desesperación popular y las pugnas entre clases sociales, no es otra que asegurar el poder adquisitivo del salario, que cubra el mínimo de las necesidades de la familia y que los abastecimientos estén a nivel accesible”, propuso. Ahí se observa no solo solidaridad, sino elevada sensibilidad social, con los sectores de escasos ingresos. Que siempre han sido numerosos, en la República y en el Estado Plurinacional. Mentira que se haya reducido.
No todos los políticos estuvieron “cortados por la misma tijera”. Tuvimos políticos representativos, que ocuparon la vicepresidencia de la República. Comprometidos con el destino nacional. Leales y profundamente conocedores de la situación política, económica y social del país. Preocupados por indicadores sociales adversos. Posiblemente, con esa valiosa información, proponían opciones para generar prosperidad y desarrollo sostenible. En una labor coordinada con el Ejecutivo y en consulta con todas las fuerzas vivas. El objetivo era responder a los retos de la historia. No había tiempo, que perder. En democracia restituida en 1982.
Muchas figuras sobresalieron en ese contexto. Tomaron con seriedad y responsabilidad, las funciones de la vicepresidencia de la República, denominada también como la “quinta rueda”. No fueron vacilantes, timoratos, oportunistas, sino definidos política e ideológicamente. No fueron advenedizos ni improvisados, sino templados en la arena política. Representaron a la decisión asumida en urnas electorales. Profesionales, campesinos e intelectuales, con amplia y dilatada trayectoria política, se entregaron al servicio de la Patria. No buscaron protagonismo ni figuración coyuntural. Tampoco manejaron el cálculo político.
Acompañaron importantes proyectos, que contribuyeron a transformar el rostro de Bolivia. Hombres excepcionales y capaces de promover acuerdos, consensos o puntos de coincidencia, con tendencias políticas antagónicas, a sus gobiernos. En el hemiciclo parlamentario, particularmente.
En suma: Bolivia democrática merece contar con vicepresidentes cuerdos, leales y de profunda vocación de servicio a la Patria, para solucionar problemas que fueron agudizados por los gobiernos de turno.
Políticos representativos
Severo Cruz Selaez
- Advertisment -
