El Pentágono activó su máxima vigilancia ante la amenaza de grupos masivos de drones de Irán contra el portaaviones USS Abraham Lincoln.
Inteligencia militar detectó unidades no tripuladas en el Golfo capaces de saturar los radares de la Armada.
Esta tecnología busca sobrepasar las defensas estadounidenses mediante ataques múltiples simultáneos, aprovechando la cercanía de la flota a las costas controladas por Teherán.
Mandos militares consideran estos drones suicidas un peligro directo para la integridad de los buques.
Por ello, el Centcom (mando encargado de la zona) reforzó el control electrónico en el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo vital para el petróleo mundial.
Mientras tanto, el gobierno de Donald Trump analiza represalias ante una posible agresión que desafíe el histórico dominio naval de Washington en la región. (Agencias)
