Algunas direcciones de la Central Obrera Boliviana (COB) han cometido gravísimos errores en el curso de su existencia de algo más de setenta años. Esas equivocaciones históricas, en primer lugar, originaron grandes problemas para los trabajadores en general. Sin embargo, dirigentes cobistas no las reconocieron. Más aún, volvieron a cometerlas, cayendo en estupidez.
Al presente la COB está en una encrucijada, según la cual puede volver a su senda original o repetir los errores que, más de una vez, condujeron a esa clase social a matanzas, rebaja de salarios, desempleo. El nuevo error consiste en oponerse a ciegas al Decreto Supremo 5503, que consiste en anular la subvención a hidrocarburos, al margen de otras medidas.
Toda medida económica que dicta un gobierno, contiene una parte principal y otras secundarias. La parte central orienta a las otras. Tal el caso de la anulación de la subvención y otras medidas complementarias. La subvención a la gasolina y diésel es negativa, desde el punto de vista social y nacional. Pero esa medida demagógica, que ya costó al país miles de millones de dólares, produjo los siguientes problemas:
En primer lugar, solamente se beneficiaron grandes transportistas, empresarios industriales, mineros y hasta contrabandistas de combustibles, mientras el resto de la población se empobrecía hasta niveles insoportables. Al Estado no le fue mejor, pues hasta entró en quiebra por la reducción acelerada de sus reservas monetarias. También es cierto que nacieron millonarios a costa de la subvención financiada con dinero de los impuestos.
El nuevo gobierno se dio cuenta de esa falla y la corrigió. Pero la COB se puso en la oposición y organiza marchas y huelgas. Aquí viene la contradicción: la COB, que es organización de obreros contra los que ganan mucho, en este caso se puso a favor de los ricos, en vez de combatirlos. Actúa así contra sus principios, apoya a sus contrarios, los enriquece más al apoyar las subvenciones y, por otro lado, adopta la posición de empobrecer más aún a los trabajadores. No hay otra explicación al hecho de que la COB busca anular el decreto 5503, para dejar sin efecto la subvención a los combustibles, entre otras cosas. Es más, pedir la anulación del decreto y mantener la subvención, va contra los obreros que dice representar. Si la anulación de la subvención es correcta, quiere decir que, al margen de la política, hay que apoyar la medida y así combatir a los nuevos ricos. En esa forma, organizar paro laboral y marchas en estos días es un error político garrafal. Tal medida es propia de la pequeña burguesía nativa y es anti obrera.
Finalmente, es necesario subrayar que la COB ya no es un organismo de sindicatos de obreros, sino de pequeños comerciantes, artesanos, empleados públicos y hasta propietarios de vehículos, los que forman otra “rosca” empresarial, es decir, un poder omnímodo que está devorando a Bolivia y a los trabajadores en general.
