La historia política de la Central Obrera Boliviana (COB) todavía no ha sido escrita y, por tanto, es difícil hacer una evaluación general de la vida de este importante organismo laboral del país. Fueron escritos, sin embargo, algunos trabajos aislados sobre esa entidad en años anteriores a l952, aunque adolecen de vacíos considerables.
La COB se fundó el 17 de abril de 1952 al calor de la iniciación de la revolución nacional. Antes fue imposible esa fundación porque la oligarquía se oponía a sangre y fuego a esa creación e inclusive a la organización de sindicatos, aunque existían algunos de ellos bajo estricto control de los gobiernos reaccionarios. A partir de entonces hubo grandes avances, como tener participación en el gobierno del MNR, y formar parte en la redacción de leyes tan importantes como la de nacionalización de minas y la de reforma agraria, etc.
Por entonces, la COB cumplía una misión histórica progresista, pero por cambios de orientación se puso en la oposición, hasta que, en 1964, participó en la contrarrevolución, error que le costó muy caro. Desde ese tiempo dejó de cumplir su misión histórica y derivó en actitudes colaboracionistas, aunque, a la vez, sufrió grandes daños, por haber intervenido en el golpe reaccionario de 1964. Esa conducta se mantuvo con algunas variables hasta fines de siglo y se inclinó a favor del evismo populista. No solo contribuyó a su llegada al poder, sino que se puso al servicio de esa política reaccionaria. Ello se produjo por el servilismo de algunos dirigentes que se pusieron en función contra revolucionaria y antiobrera.
Esa conducta duró hasta el presente por el oportunismo y el afán de obtener prebendas por parte de dirigentes sindicales que se pasaron al servicio del populismo. Ese oportunismo reaccionario, sigue las mismas líneas que en el pasado, o sea combatir a gobiernos progresistas y llevar al poder a sectores reaccionarios. Arremete contra lo que es correcto y no tiene valores para apoyar a los movimientos progresistas. Con actos casi inconscientes, más favorece a la burguesía nativa y gobiernos contrarios a los obreros.
Si en 1952 la COB estaba formada por un proletariado consecuente, éste fue sustituido hoy por gremios de pequeños ricos, comerciantes y toda clase de individuos oscilantes y proclives hacia donde sale el sol. El movimiento obrero actual, está contaminado por tendencias populistas, donde comerciantes, no obreros, están contagiados de ideas conservadoras y hasta reaccionarias. La COB ha envejecido y está a la deriva. No tiene perspectiva histórica y más beneficia a oportunistas del populismo.
De ahí que, debe someterse a una severa autocritica, para recuperar su proyección histórica. Pero eso solo será posible cuando se dé por finalizado el ciclo cobista oscilante y prebendal. La fundación de una nueva COB, que sea de verdaderos obreros y dejar que los gremiales formen sus propias organizaciones, es la única forma de poner a salvo su existencia. Entretanto, seguirá siendo una entidad conservadora o reaccionaria, sepultando su carácter revolucionario.
Pasado y presente de la Central Obrera Boliviana
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