Quienes provocaron la debacle económica, pretenden constituirse en “salvadores”, en “redentores” del pueblo, en “inmaculados” líderes, del movimiento popular. En “manos limpias” y sin tacha. Creen poseer la varita mágica, para hacer milagros. Exigen medidas, pero no proponen. Nada menos que en tiempos de crisis. Es increíble, aunque cierto. Solo ocurre tal cosa en nuestro empobrecido país.
Sin embargo, qué hacían cuando los gobiernos de turno, dilapidaban los dólares que generaba el gas. Cuando elevaron el costo de la canasta familiar. Cuando tocaba fondo el problema de los combustibles. Cuando hicieron desaparecer dólares. Cuando se agudizaba la escasez y carestía de los artículos de consumo. Callaban, porque recibían retribución, por lealtad política. Ahora no gozarán de tales canonjías. E intentan levantar la voz, en una coyuntura signada para salvar Bolivia del desastre. Una situación que nos legaron los gobiernos de turno.
Posiblemente son voceros encubiertos de aquellos socialistas desplazados del Poder. Desplazados por una actitud mayoritaria, asumida en las urnas electorales. Que estarían buscando recuperar los espacios políticos perdidos. Aprovechando la controvertida coyuntura que vive el país. Enarbolando las banderas reivindicatorias del movimiento popular. Cuando Bolivia ha dado un giro trascendental hacia el mundo libre.
El momento histórico ha barrido los vestigios del socialismo. De ese régimen que se impuso en Bolivia por aproximadamente 20 años, que la llevó a la ruina económica. Que alentaba odio, regionalismo, sectarismo y favoritismo, para unos cuantos. Quienes resultaron siendo los nuevos ricos, mediante la apropiación indebida de recursos fiscales. Fue erradicado, en esa perspectiva, el discurso demagógico que pretendía imponer la igualdad social. Que alentaba la lucha de clases. Que pretendía acabar con los ricos y con los oligarcas, practicando la intervención estatal y el avasallamiento de la propiedad privada en el agro. El país ya no estará contaminado ideológicamente. Se impondrá la libertad, a favor del pluralismo político. Se ensanchará los senderos por donde transitarán quienes piensan diferente. Se practicará la democracia para promover la convivencia civilizada. Se respetará los resultados que arrojen las urnas. No se permitirán fraudes electorales. Ni a los angurrientos del Poder, con intenciones de perpetuarse en él. No se manipulará al electorado, con fines político – ideológicos.
El Socialismo del Siglo XXI, ha cerrado su ciclo vital. Se imponen gobiernos democráticos. Está dando sus últimos aleteos, por lo menos, en Bolivia. Pero aún existen los que sueñan con esa decadente corriente política. Sus inspiradores, ubicados lejos de nuestras fronteras, están al borde de una conflagración, con la nación más grande del mundo.
En suma: los bolivianos estamos conminados a coadyuvar con los tiempos de transformación nacional de cara al futuro. Ni vuelta que dar.
Resurgieron los “salvadores”
Severo Cruz Selaez
- Advertisment -
