InicioSeccionesEconomíaPoblación ve con optimismo el 2026 y Gobierno cambia modelo económico

Población ve con optimismo el 2026 y Gobierno cambia modelo económico

> Bolivia cerrará con una inflación cercana al 13% en 2025 y quizá con el crecimiento más bajo de la región, para el próximo año también va por el mismo camino y la inflación cerraría por más del 20%.

La población ve con optimismo el 2026 en materia económica, aunque sabe que los conflictos sociales estarán presentes, ahora con el cambio del modelo económico con la promulgación del Decreto Supremo 5503 la gente muestra opiniones diferentes, mientras unos apoyan la medida otros la rechazan, pero va ganando el primero. El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza, precisó que la norma es el inicio que señala el cambio de dirección en las finanzas públicas.
A nivel general, el informe: Predicciones 2026, encuesta realizada por Ipsos Global Advisor, que involucra a 30 países, incluida Bolivia, muestra que el 2025 es calificado como el peor, pero guardan optimismo frente a lo que se viene en 2026.
Balance
El 2025 es percibido de forma mayoritariamente negativa en Bolivia, superando con creces el pesimismo Global y regional de Latinoamérica (Latam).
Mientras que el 66% de la población a nivel mundial considera que el 2025 fue un mal año para su país, en Bolivia el porcentaje se dispara al 86%. Esta percepción de crisis no solo es a nivel macro, sino que impacta directamente en el hogar: el 79% de los bolivianos afirma que fue un mal año para ellos y su familia, un dato drásticamente superior al 50% del promedio Global y al 54% del promedio en Latinoamérica, señala el documento.
“Comparado con 2024, el sentimiento de que fue un mal año personal aumentó 10 puntos porcentuales en el país. A pesar del duro balance del año anterior, Bolivia muestra un optimismo notable de cara al futuro. El 82% de los bolivianos es optimista respecto a que el 2026 será un mejor año para ellos, superando al promedio Global (71%) y situándose al nivel del promedio de Latam (84%)”, describe la encuesta.
Económica
Por ello, Bolivia lidera las expectativas de recuperación económica global para 2026, se espera una recesión local, sostiene Ciesmori y añade que la Copa Mundial genera una gran expectativa en el país, con un 68% de la población planeando seguir el evento, cifra considerablemente superior al promedio Global del 59%.
El estudio detalla que Bolivia destaca por ser uno de los países de Latam con mayor expectativa de mejora económica global. El 72% de los bolivianos cree que la economía global será más sólida en 2026, una cifra que casi duplica el promedio Global (49%). Esta confianza en la recuperación ha crecido de forma exponencial en el país, registrando un aumento de 30 puntos porcentuales en comparación con las expectativas que se tenían para el año anterior.
Sin embargo, esa sensación de optimismo de los bolivianos contrasta con la expectativa de que el país estará en recesión durante el 2026.
El informe Predicciones 2026 revela un país que, aunque se siente profundamente golpeado por los eventos de 2025, se niega a la derrota. Bolivia entra al 2026 con una “esperanza activa”: no espera que las soluciones caigan del cielo, pues prevé conflictos y clima extremo, sino que apuesta por su propia capacidad de trabajo, su entorno cercano y una mejora económica que percibe como necesaria y casi inevitable tras la tormenta, concluye el informe.
Nuevo
“El decreto 5503 marca el inicio de un nuevo modelo de país. Un modelo que deja atrás el Estado que bloquea, distorsiona y empobrece, da paso a una economía que vuelve a poner a la gente en el centro. Con estabilidad macroeconómica, protección social y reglas claras para producir e invertir. Bolivia empieza a cambiar de rumbo”, indica el ministro de Economía, Gabriel Espinoza, en su artículo titulado “Cambiar el rumbo: estabilidad, producción y dignidad como nuevo modelo de país”.
Por otro lado, el analista económico Fernando Romero explica que, a pesar del cambio de Gobierno, la economía boliviana pasa por un mal momento y el decreto apunta a una reestructuración de largo plazo, traumática de cierta manera y difícil de llevar.
El centro de la ciudad de La Paz se ha visto interrumpida por las marchas de partidarios de la Central Obrera Boliviana (COB), en rechazo al DS 5503; no obstante, han sido criticados, no sólo por el Ejecutivo si no también por la población, que calificaron a la protesta de tintes políticos antes de reivindicaciones sociales.
Romero señala que para avanzar en la implementación del decreto se debe incluir medidas complementarias para evitar lo negativo de la norma y minimizar su impacto en el empleo y pobreza.
Advierte de que Bolivia no ha dejado el riesgo de ingresar en default, debido a la crisis de balanza de pagos, de una recesión más profunda y de una mayor recesión.
Describe la crisis económica como una situación más compleja, también reconoce que los cambios estructurales apuntan a reducir el gasto público, bajar el déficit fiscal y a tener un equilibrio en las finanzas estatales, pero va a ser bastante difícil.
Sostuvo que, si bien han reducido parcialmente el gasto en carburantes, por otro lado, han incrementado la emisión, la deuda y el gasto estatal con bonos, el incremento del salario mínimo nacional y otras obligaciones que fueron asumidas parta estabilizar la economía.
Por lo que fija un período de 2 años para avanzar en la aplicación del decreto, que conllevará mucho esfuerzo, conflictos políticos y hasta sociales.
Punto de partida
Asimismo, la autoridad asegura que el Decreto 5503 es el punto de partida de un nuevo modelo de país. “Un modelo en el que, por primera vez en mucho tiempo, la gente vuelve a estar en el centro de las decisiones económicas y de las políticas públicas. No como consigna vacía, sino como criterio rector. No como discurso, sino como estructura concreta de acción del Estado”, dijo.
Asegura que Bolivia venía de una crisis profunda, no solo económica, sino moral e institucional. “Un país atrapado en un ‘Estado tranca’, donde la burocracia, la corrupción y la discrecionalidad habían reemplazado al servicio público. El resultado es conocido por todos: escasez de combustibles, inflación que golpeó con más fuerza a los hogares más pobres, pérdida acelerada de reservas internacionales, destrucción de la confianza y un Estado que dejó de cumplir su contrato social básico. Este decreto no maquilla esa realidad: la reconoce, la nombra y actúa en consecuencia”, sostiene.
Afirma que con la norma no se busca separar la estabilidad macroeconómica y la justicia social, sino complementarlas. “No hay política social sostenible sin estabilidad, y no hay estabilidad legítima si no protege ingresos, empleo y dignidad. Por eso, las medidas de estabilización financiera y monetaria van de la mano de un escudo social claro: incremento de la Renta Dignidad, fortalecimiento del Bono Juancito Pinto y la creación de transferencias extraordinarias focalizadas en los sectores más vulnerables. Aquí no hay ajuste ciego: hay priorización”, expresó.
El nuevo modelo redefine la relación entre el Estado y la producción. “Se abandona la lógica del control asfixiante y se apuesta por la confianza regulada. Se eliminan autorizaciones innecesarias, se introduce el silencio administrativo positivo, se crean ventanillas únicas y se establecen plazos claros”, apunta y agrega que “el mensaje es simple pero potente: el Estado deja de ser un obstáculo y pasa a ser un facilitador. Producir, invertir y trabajar formalmente vuelve a tener sentido”.
El decreto sienta las bases de un capitalismo para todos (…) basado en reglas claras, competencia, seguridad jurídica y previsibilidad. “La promoción de inversiones estratégicas, con contratos estables y mecanismos de resolución de controversias, apunta a reinsertar a Bolivia en los circuitos internacionales de financiamiento y producción”, detalla otro de los objetivos insertos en la normativa.
La norma ordena el sistema de precios de los combustibles y elimina distorsiones que alimentaban el contrabando, así como se protege al consumidor durante un periodo de transición, según la autoridad.
“El país que emerge de este decreto es uno que vuelve a planificar, sin imponer; que regula con razonabilidad; que protege, sin asfixiar. Un país que entiende que el crecimiento no se decreta, pero sí se habilita. Que la confianza no se exige, se construye. Y que la política económica, cuando pone a la gente primero, deja de ser una amenaza y vuelve a ser una herramienta de futuro”, destaca.
Finalmente, puntualiza que el decreto no es el final del camino. Es el inicio. Pero es, sobre todo, un cambio de dirección. Y en un país que llevaba años avanzando hacia el precipicio, cambiar de rumbo ya es, en sí mismo, un acto de responsabilidad histórica.
Monedas
Por otra parte, en las fronteras de Bolivia se observó mucha actividad en la semana que pasó debido a la pérdida de valor del boliviano, como en el caso con el vecino país de Argentina; mientras tanto, por el lado del Perú la situación es más compleja por la fluctuación del valor.
Romero enfatizó que la moneda boliviana con respecto al dólar se ha devaluado, aunque no en las últimas semanas, a pesar del decreto 5503 que impactó un poco, luego el precio volvió a lo de antes.
La devaluación es consecuencia de una economía en recesión, con alto endeudamiento y con una acelerada inflación, describe el analista al indicar que las monedas de los vecinos países, algunas, se han revaluado respecto al dólar.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES