La marcha convocada por la Central Obrera Bolivia (COB), que pretendía ingresar a la plaza Murillo, fue contenida ayer con gases lacrimógenos en medio de enfrentamientos que dejaron el saldo de dos personas detenidas y al menos cuatro policías heridos, uno de los cuales ingresó para ser atendido en la Casa Grande del Pueblo.
Los mineros explotaron dinamitas y petardos de manera desmedida durante su paso por las calles del centro de la ciudad. Entretanto, la población rechazó la movilización y los comerciantes protestan porque la convulsión impide la venta de sus productos, especialmente en estas fechas navideñas.
Por otro lado, las autoridades municipales expresaron su indignación por los daños que las detonaciones causan a la infraestructura urbana y la tranquilidad de los ciudadanos. “Ya hemos pedido ene veces que no le metan dinamita, le meten dinamita como si fuera ‘pipocas’, destrozando y generando convulsión”, cuestionó el alcalde Iván Arias.
