La refacción y reconfiguración de la avenida del Poeta, integrada al proyecto de la llamada avenida La Paz, se ha convertido en el símbolo de una gestión que acumula retrasos y tramos críticos sin solución en la principal vía de ingreso desde la zona Sur, haciendo de La Paz una ciudad cada vez más difícil de transitar. A poco de culminar el año, varias obras como ésta quedaron inconclusos, pese al compromiso del municipio paceño.
“Estos retrasos muestran una gestión municipal marcada por la improvisación. Son obras que no avanzan, que se inflan de presupuesto y que terminan perjudicando a la gente”, dijo el concejal paceño, Javier Escalier, a EL DIARIO.
En el caso de la avenida del Poeta, la obra, que combina reconstrucción, mejoramiento y prolongación debió estar concluida este año, pero continúa pendiente, con desvíos, cierres parciales y afectación constante a la circulación.
De acuerdo con la información disponible, el contrato modificatorio establecía que el proyecto debía entregarse el 3 de septiembre de 2025, plazo que ya fue ampliamente sobrepasado sin que exista una fecha clara de cierre definitivo, al punto de que parte de los trabajos se habría reprogramado para la siguiente gestión ya que figura en el POA 2026, confirmando que no se terminará este año.
El costo también se incrementó de manera significativa, aunque no se tiene el dato exacto al respecto. Los incrementos habrían sido debido a los ajustes técnicos por problemas de suelos, taludes, aguas subterráneas y refuerzos estructurales sobre el embovedado del río Choqueyapu.
Mientras tanto, la ciudad convive con carriles reducidos, desvíos improvisados y tramos en obra en uno de los corredores más importantes entre la zona Sur y el centro, lo que se traduce en mayor tiempo de viaje, embotellamientos y un desgaste cotidiano para miles de usuarios.
En síntesis, la avenida del Poeta, que debía quedar refaccionada y modernizada como parte del paquete de obras ediles planificadas para su entrega durante esta gestión, sigue marcada por intervenciones inconclusas que, en lugar de mejorar la fluidez, la han convertido en un cuello de botella permanente.
“Estamos ante otro proyecto mal planificado desde el inicio. No se consideraron factores técnicos elementales como la estabilidad de suelos y el drenaje pluvial, lo que luego obligó a introducir modificaciones costosas. Los paceños estamos pagando casi seis millones de bolivianos adicionales por errores que pudieron evitarse con una supervisión seria”, apuntó el concejal en una anterior entrevista.
El Contrato Modificatorio Nº 4 estableció un plazo de 660 días calendario para la entrega de la obra, contados desde el inicio de los trabajos en noviembre de 2023. Sin embargo, pese a los cuatro contratos modificatorios que elevaron el presupuesto de 44,5 millones a 50,4 millones de bolivianos, el avance sigue siendo insatisfactorio.
Además, Escalier advirtió “que el propio Ejecutivo municipal reconoce que la obra se extenderá más allá de 2025. Es decir, los paceños tendremos que seguir soportando retrasos, sobrecostos y molestias, mientras la avenida permanece cerrada y sin cumplir la función para la que fue concebida”.
A este caso se suman otras obras viales de impacto que tampoco lograron concluirse en los plazos anunciados, como el Hospital Municipal de Segundo Nivel San Antonio que a decir del concejal paceño, la obra “inició en marzo de 2021 y debía concluirse en septiembre de 2022, pero acumula casi cinco años de retraso. Además, se otorgó un anticipo adicional de casi cuatro millones de bolivianos y la nueva entrega debía realizarse en noviembre, pero no se produjo. Es inaceptable que, tratándose de salud, la ciudadanía siga esperando por una obra que ya duplicó plazos y costos”, sostuvo.
La prolongación de la Avenida del Poeta desde la Gruta de Lourdes hasta la Kantutani conocida como avenida La Paz, que también ya debió ser entregada, no tiene fecha exacta.
“La primera fase, la bóveda del río Choqueyapu, se terminó hace más de cinco años, en la gestión de Luis Revilla, la habilitación de la avenida La Paz sigue pendiente. Cada gestión promete su conclusión, pero no existen avances reales, mientras miles de ciudadanos continúan con dificultades de conexión hacia la zona Sur. Es una obra atrapada entre anuncios y postergaciones”, apuntó Escalier.
Como estas, están pendientes proyectos catalogados como estratégicos para la ciudad, que permanecen postergados o en ejecución irregular.
Las denuncias de vecinos y concejales apuntan a un patrón: frentes abiertos por meses, señalización deficiente, accesos recortados y recorridos urbanos cada vez más complicados, especialmente en horas pico.
En ese contexto, crece la percepción de que la gestión de Iván Arias terminará sin entregar completamente las obras que prometían ordenar la movilidad, dejando una capital atravesada por proyectos a medio hacer, rutas saturadas y una red vial que, lejos de aliviar el tráfico, ha vuelto el día a día de La Paz un recorrido lleno de obstáculos.
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