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Quintín Quevedo, diplomático

José E. Pradel B.

Quevedo, recordado como estrecho colaborador de la administración de Melgarejo, fue un destacado militar, explorador, escritor y diplomático boliviano. Nació en 1823 en Caminiaga (Argentina) y en 1841 ingresó al Ejército de Bolivia con el grado de subteniente. Durante el gobierno de José María Linares fue desterrado a la frontera boliviano-brasileña, experiencia que le permitió explorar los ríos Madera y Amazonas, cuyos resultados publicó en los periódicos paceños ‘El Telégrafo’ y ‘La Bandera Tricolor’ entre 1861 y 1862. Posteriormente, en el Litoral boliviano, redactó ‘El Chango. (Fragmento de un álbum de viajes)’, obra publicada en Buenos Aires en agosto de 1868 y muchos años después, en el periódico ‘El Heraldo’ de Cochabamba, el 24 de agosto de 1877.
En esta ocasión, rescatamos su faceta diplomática, centrándonos inicialmente en la misión que desempeñó en México en 1867. Dicha delegación estuvo integrada por Quintín Quevedo, en calidad de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia; el Dr. Juan Francisco Velarde, como secretario; el comandante Juan L. Muñoz, agregado militar y el Dr. Julio Quevedo, adjunto civil. Su objetivo no fue únicamente estrechar las relaciones entre ambas naciones, sino también interponer buenos oficios para salvar la vida del príncipe Maximiliano I. Al respecto, Quintín Quevedo escribió en una nota fechada el 10 de julio de 1869: “…entre tanto, él fue notorio por la prensa, para memoria de los jenerosos esfuerzos de nuestro Gobierno en protección de la desgracia”.
No obstante, Quevedo compartió con Benito Juárez diversos actos públicos, así como un banquete oficial, quien: “correspondió espléndidamente a la Misión Especial, ostentando sus glorias, sus héroes…asociadas a las glorias y los héroes Sudamericanos y del nombre de S. E. el Capitán Jeneral Melgarejo y la bandera boliviana”, apuntó.
Posteriormente, en Estados Unidos, Quevedo gestionó la suscripción del célebre contrato de navegación Church, cuyo objetivo principal fue impulsar la navegación a vapor por el río Madera y sus afluentes en territorio boliviano.
Más adelante, a inicios de 1868, en su paso por el Brasil, promovió la firma de tratados complementarios al acuerdo de 1867, específicamente uno de carácter consular y otro postal. En mayo de ese mismo año visitó Uruguay, donde fue cordialmente recibido, para luego trasladarse a la Argentina. Allí negoció y suscribió el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación del 9 de julio de 1868, así como la Convención Postal y el tratado de Extradición, concluido el 3 de mayo de ese año.
Asimismo, interpuso sus buenos oficios para la conclusión de la denominada Guerra de la Triple Alianza, “al mismo Gobierno del Paraguay me dirijí en otras ocasiones con el sagrado fin de prestar auxilio y protección a nuestros compatriotas residentes en aquella república”, escribió.
Como reconocimiento a estas gestiones, el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Mariano Donato Muñoz, mediante nota fechada en La Paz el 13 de julio de 1869, aprobó y celebró oficialmente la labor desempeñada por Quevedo.
A modo de conclusión, en el presente año resulta pertinente rescatar la figura de Quintín Quevedo como un actor relevante de la diplomacia boliviana del Siglo XIX, cuyo accionar trascendió lo militar para proyectarse en la defensa de los intereses nacionales en un contexto regional e internacional particularmente complejo.

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