El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, junto al director de Oficina Técnica para el Fortalecimiento de la Empresa Pública (OFEP), Pablo Camacho, identificaron empresas públicas “zombis”, en quiebra técnica y ejecución de proyectos que no pasan del 10%. De 67 sólo 3 son rentables, y el costo de la incursión del estado en la actividad económica representante una pérdida de más de 2.500 millones de dólares.
Lupo identificó empresas “zombis”, es decir que operan en quiebra técnica son: Ingenio azucarero san Buenaventura, Yacimientos del Litio Boliviano, Quipus, Yacana y la empresa Boliviana de Industrialización de los Hidrocarburos.
Informó que 697 millones de bolivianos necesitan esas cinco empresas para cumplir con sus obligaciones financieras con el Banco Central de Bolivia y con proveedores, si se vendieran todos sus activos.
También presentó la estafa de la industrialización, al indicar que más de 1.000 millones de dólares gastados en proyectos que nunca funcionaron. Explica que 174 plantas planificadas con una inversión de 3.164 millones de dólares, sólo 40 fueron entregadas y funcionan 19.
En el caso de las 134 construcciones, 41 están en situación crítica, están y no están ejecutadas, pero los más resaltante del informe es que 60 plantas son inviables, cuyas iniciativas recibieron una inversión de 1.1132 millones de dólares.
Lupo detalló que los daños ascienden a 1.463,5 millones de dólares en empresas públicas, con una pérdida acumulada de 1.453 millones de dólares. Además, se registran recursos totales perdidos por 2.595 millones de dólares, mientras que las empresas fallidas deben cubrir 222 millones de dólares con recursos que no generan.
Indicó que el monto total, calculado hasta ahora, de este despilfarro, es de 2.595 millones de dólares, de los cuales 1.463 corresponden a empresas públicas inviables o quebradas, mientras que 1.132 millones son pérdidas por plantas industriales que no funcionaron, de acuerdo a Erbol.
Explicó que esa corrupción explica parte de la licuación de las Reservas Internacionales del Banco Central, entidad que financió los proyectos que terminaron en pérdidas.
Explicó que con los recursos dilapidados se podrían haber construido 30 hospitales de cuarto nivel, unos cuatro o cinco mil kilómetros de carreteras, 700 a 900 mega unidades educativas o 30 pozos exploratorios de gas.
Según Lupo, los Gobiernos del MAS elevaron a 67 el número de empresas estatales, pero sólo tres son rentable: YPFB, ENDE y Comibol. Comentó que estas tres fueron heredadas por el MAS de anteriores gestiones.
¿QUÉ SE HARÁ?
Lupo anunció que se cerrará el “grifo” de estos daños económicos y se auditará cada centavo que se ha gastado.
“Para esto es necesario una reingeniería fiscal para el desangrado de estos recursos, reestructurar las empresas públicas, garantizar la viabilidad fiscal y obviamente hay que hacer una auditoría absolutamente responsable y seria para poder iniciar una investigación rigurosa y determinar quién autorizó estas inversiones sin ninguna factibilidad”, detalló.
Para el analista económico Gonzalo Chávez es urgente clarificar, sin sentimentalismo, las rentables estratégicas, y potencialmente cuales se deben cerrar, así como la creación de una entidad que liquide los activos, subaste y recupere parte de los recursos, y de esta manera cerrar el grifo de las pérdidas económicas.
Y en el futuro ver posibles alianzas público privadas, con la venta parcial de acciones, y finalmente, aplicar auditorias internacionales, y que el Estado vuelva a su rol: regular e invertir en bienes públicos.
