El consultor energético, Álvaro Ríos, plantea siete medidas para encarar la crisis energética, a 30 días del Gobierno de Rodrigo Paz, que por el momento la situación con el diésel pone a más de uno en alerta, ya que la falta en combustible frena la actividad económica.
El consultor energético Álvaro Ríos, en su columna de opinión, Bolivia: De las revelaciones a la acción en tema energía, publicado en Energía A Debate, analiza la situación dejada por el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), tras 20 años en el poder, y lamenta que el uso de 13 trillones de pies cúbicos (TPC) e ingresos de 67.000 millones de dólares, no hayan sido invertidos en la reposición de reservas.
“El MAS deja a Bolivia con reservas cercanas a 1,3 TPC, producción declinante de todos los hidrocarburos y con crecientes importaciones de gasolina, diésel y GLP el 2026. El 2028/29 se deberá comenzar a importar gas natural y no sabría decir por dónde. De no hacer nada, Bolivia el 2032, necesitará importaciones de energía cercanas a los 5.500 millones de dólares”, señala el experto.
Ríos indica que en septiembre presentó un decálogo sobre lo que debería hacer la próxima gestión de gobierno en materia energética, de manera urgente y durante el 2026 para no gestar desabastecimiento y comenzar la recuperación energética.
Uno de los planteamientos apunta a conseguir billones de dólares de divisas, prestadas o donadas y negociar diferimiento de pagos de la deuda internacional, así como vender el poco oro que queda y cualquier otra medida para conseguir dinero fresco y resolver lo que él denomina la emergencia energética y que debe ser resuelta máximo en los primeros 90 días.
A 30 días de gobierno, las protestas por la falta de diésel no se dejan esperar, desde la semana pasada, choferes bloquearon algunas rutas en la ciudad de El Alto, y ayer nuevamente asumieron la medida en el Puente Bolivia.
Ríos sostiene que con el dinero y/o la confianza, comprar combustible y pagar a proveedores y transportistas para abastecer de gasolina y diésel por la época de transición, es decir, de unos 30 a 60 días.
También sostiene que se debe estabilizar la moneda inyectando dólares a la economía y paralelamente quitar los subsidios y abrir la importación (con trámites muy cortos) al sector privado para que en competencia con YPFB puedan abastecer el mercado.
Dirigentes del transporte internacional ya se pronunciaron sobre el desabastecimiento, y coincide con lo que plantea Ríos, de abrir la importación de combustibles al sector privado, a menor precio.
Sin embargo, un sector del transporte pesado no quiere que se quite el subsidio al diésel, pero Ríos dice todo lo contrario, pero él va más allá, también señala al Gas Licuado de Petróleo (GLP) y al gas natural.
En su momento, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza, indicó que el 30% del combustible se va al contrabando.
Plantea también la contratación de una consultoría internacional que permita hacer una auditoria integral de las unidades de negocio de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para ver su situación económica y su viabilidad.
“YPFB es una bomba de tiempo y esta decisión debe ser encarada con acciones firmes en el segundo semestre de 2026. La platita prestada puede utilizarse para realizar las compensaciones laborales”, sostiene.
En el caso de ENDE y el sector eléctrico, con el levantamiento de las subvenciones, los proyectos de generación renovable: Solar y eólicos, comenzarían a dinamizarse por sí solos.
Asimismo, asegura que es preciso establecer negociaciones inmediatas con Petrobras para estabilizar la demanda de gas contratada en Brasil hasta 2027 para generar divisas y no perjudicar la producción de gas a mayores precios con otros agentes en los mercados de Brasil y Argentina.
Ríos señala que existe un proyecto elaborado y consensuado de una Ley de incentivos a la exploración y transitoria que debería aprobarse en los primero 90 días.
También sugiere iniciar negociaciones con los agentes de transporte en los dos países vecinos de Argentina y Brasil, de manera de hacer competitivo el gas en tránsito.
Otro de los planteamientos es que los productores de etanol deben entrar al mercado en competencia con la gasolina importada, que ya no tendrá subsidios. Les favorece el export parity y ello debería incentivar a que vendan en el mercado interno hasta una mezcla del 12%. No más de ese porcentaje el parque automotor no los permite, pero será más nocivo no tomar acciones al respecto.
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Por otra parte, el economista Fernando Romero ve como positivo la llegada de carburantes y divisas, que evita pánico momentáneo y genera expectativa positiva, pero el anuncio sin respaldo técnico puede crear frustración y que la realidad no cambió inmediatamente.
Por lo que sugiere que para que funciones, el Gobierno debería publicar contratos y cronogramas e informar los volúmenes reales de importación.
