Quinta Parte

La prelectura

Por. Lic. Héctor Molina

 

Recordemos que…

 

La prelectura es el primer acercamiento a un texto. Se trata de una inspección rápida, superficial y estratégica que nos permite.

 

  • Obtener una idea general del tema central.
  • Determinar la estructura y la extensión del material.
  • Evaluar la dificultad y el tiempo que requerirá la lectura profunda.
  • Generar un interés inicial o identificar si el texto es relevante para nuestros objetivos.

 

Errores más comunes al practicar la prelectura

 

La prelectura, o lectura exploratoria, es una etapa crucial en el proceso de comprensión lectora, ya que nos permite activar conocimientos previos, establecer un propósito y organizar mentalmente el texto antes de la lectura profunda. Es, como afirma el psicopedagogo Alberto Mateos en su trabajo sobre estrategias de aprendizaje, «la brújula que guía la inmersión del lector en el océano de la información».

 

Sin embargo, a menudo se cometen errores que anulan su efectividad. A continuación, detallo los errores más comunes al practicar la prelectura:

 

  1. Confundir prelectura con lectura rápida o lectura total

 

Este es el error más frecuente. El estudiante comienza a leer el texto línea por línea, en lugar de solo explorarlo.

 

El objetivo de la prelectura no es comprender los detalles, sino obtener una visión general. Al tratar de comprender cada concepto o detenerse en oraciones complejas, se pierde tiempo y se genera fatiga antes de la lectura real. La prelectura debe durar apenas unos minutos (según el método SQ3R, no más del 10-15% del tiempo total de estudio).

 

Como subraya la Dra. Isabel Solé en sus obras sobre estrategias de lectura, la prelectura es una estrategia de planificación que implica la formulación de hipótesis y la activación de esquemas mentales, no la decodificación exhaustiva del mensaje.

 

  1. Omitir la exploración de los elementos paratextuales

 

Muchos estudiantes se saltan directamente al cuerpo principal del texto sin detenerse en los elementos que lo rodean.

 

Los elementos paratextuales (título, subtítulos, índice, glosario, notas al pie, negritas, cursivas, gráficos, esquemas) son señales de tráfico que el autor provee. Ignorarlos es como intentar llegar a un destino sin mirar el mapa. El título y los subtítulos revelan la estructura y los temas principales. El índice da la jerarquía de las ideas.

 

El semiólogo Gérard Genette definió estos elementos como el «paratexto», destacando su función de mediación entre el texto y el lector. Una prelectura efectiva requiere la atenta revisión de estos elementos para construir el marco conceptual del texto.

 

  1. No formular preguntas ni establecer un propósito de lectura

 

La prelectura debe ser un proceso activo, no pasivo.

 

El estudiante simplemente «hojea» sin preguntarse: «¿Qué sé de este tema?», «¿Qué me quiere enseñar el autor?», «¿Qué necesito saber para mi examen/trabajo?». Esta pasividad resulta en una lectura posterior desorientada y sin un foco claro, dificultando la selección de información relevante.

 

El famoso método Survey, Question, Read, Recite, Review (SQ3R), desarrollado originalmente por Francis P. Robinson, pone la «Q» de Question (Pregunta) como el segundo paso esencial. La formulación de preguntas convierte al lector en un buscador activo de respuestas, mejorando la concentración y la retención.

 

  1. Ignorar la introducción y la conclusión

 

Estos dos apartados son las partes más condensadas y reveladoras de cualquier texto.

 

La Introducción establece el tema, el alcance, los objetivos y la tesis central del autor. La Conclusión resume los hallazgos principales y la postura final. Leer solo estas dos secciones, junto con los encabezados, proporciona casi el 80% de la idea central del contenido. Saltárselas significa perder el mapa del texto.

 

Desde la perspectiva de la estructura textual, la introducción y la conclusión cumplen funciones pragmáticas y orientativas esenciales. La Dra. Teun A. van Dijk, autoridad en análisis del discurso, enfatiza que la macroestructura (el significado global) suele estar explicitada en los sumarios y resúmenes al inicio y al final de los textos.

 

  1. No tomar apuntes o realizar marcas mínimas

 

La prelectura es un proceso mental, pero también debe dejar un rastro físico.

 

Limitarse a mirar el texto sin interactuar con él. El estudiante no subraya ni encierra en un círculo las palabras clave o los nombres propios que aparecen en títulos y subtítulos, ni anota una breve hipótesis en el margen. Estas pequeñas acciones son cruciales para la fijación y la preparación de la lectura profunda.

 

El psicólogo y pedagogo Jerome Bruner abogaba por la organización y la codificación del material como clave para el aprendizaje significativo. Al marcar o anotar durante la prelectura, el estudiante comienza el proceso de codificación, haciendo el material más manejable y memorable para las fases posteriores de estudio.

 

Al final, una prelectura efectiva es rápida, selectiva y activa. Su objetivo no es leer, sino preparar la lectura. Evitar estos errores garantiza que el tiempo de estudio posterior sea mucho más eficiente y productivo.

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