En los últimos días llamó la atención una frase del presidente Rodrigo Paz: 50/50, para la distribución de ingresos del Estado que, como se sabe, hasta hoy es de 80 por ciento para el gobierno central y 20 para gobernaciones, alcaldías, universidades y otros. A ello se llama “centralismo”, palabra resistida y hasta repudiada en Bolivia. Entonces la propuesta de 50/50, ha sido bien recibida por los bolivianos, que ven con expectativa que las cosas pueden mejorar.
Pero algunos sugieren que esa propuesta de 50/50 se extienda al manejo en general de la cosa pública. Es decir que los sueldos de los altos ejecutivos del gobierno, comenzando por el presidente, vicepresidente, diputados, senadores, ministros y otros, de la administración pública, de las empresas estatales y demás, también debieran reducirse a 50/50, para que de ese modo compartan la crisis que carga sobre sus espaldas el pueblo. “No es posible que existan privilegiados en un país donde la crisis económica agobia a las mayorías”, dicen.
No dejan de tener razón, por lo cual, asimismo, opinan que los ministerios se debieran reducir también al 50/50, al igual que el número de parlamentarios, embajadas, y las rentas vitalicias que, de no ser eliminadas en su totalidad, tendrían que disminuirse en dicho porcentaje. No sería otra cosa que “compartir la crisis del pueblo boliviano”, exclaman. Amigo lector, lo del “50/50” ha llamado la atención poderosamente y por supuesto que la voz del pueblo no dejaría de ser la voz de Dios.
Por otro lado, el presidente Paz hace días dijo, palabras más, palabras menos, “en la Gestora ya no hay dinero”, añadiendo que se lo habría gastado el anterior gobierno de Arce Catacora, ante lo cual anticipó una reorganización de dicha entidad. Respecto al tema se tendría que exclamar: “debe haber”. Recordemos que en el gobierno del expresidente Mariano Melgarejo, cuando le dijeron “excelencia, no hay dinero”, él retrucó: “¿dónde están los libros contables?”. Y una vez que tuvo en sus manos esos mamotretos, habría señalado: aquí dice “Debe”, más allá “Haber”, entonces “debe haber” dinero, tal cual se evoca cuando se habla de los dichos y hechos del denominado “tirano del siglo”.
Indudablemente que el dinero no se esfumó, sino que está en las cuentas de bancos bolivianos que recibieron empréstitos con los dineros de los trabajadores, administrados por las AFPs, y la Gestora actual, al igual que los empresarios privados grandes, agroindustriales, y hasta los depredadores de los enormes bosques del oriente que recibieron préstamos de 27 mil millones de dólares, para deforestar y dar paso a siembras de varios productos, como se denunció en la revista Nómadas hace un tiempo. Y claro que el Estado también debe a la clase laboral, ya que desde los gobiernos de Morales y Arce se hizo comprar a la Gestora “bonos soberanos”, y hasta se prestaron para la adquisición del teleférico. Así, con ese fondo que es multimillonario, se mueve el Estado, Según el experto en la materia, Jaime Peña. De ahí que se puede concluir: no se esfumó el dinero, “debe haber”.
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