Rafael Tudares Bracho, yerno del presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, fue condenado a 30 años de prisión en un proceso calificado por su familia como «clandestino e ilegal».
Después de 11 meses de desaparición forzada, la sentencia se dictó en una única audiencia de más de 12 horas el 28 de noviembre, sin acceso a su abogado de confianza ni a las actas del caso.
La familia denuncia que se le atribuyeron delitos de conspiración sin pruebas, violando tratados internacionales y garantías constitucionales.
El presidente electo rechazó la sentencia como arbitraria y parte de una represalia política, mientras organizaciones de derechos humanos alertan sobre la erosión de la independencia judicial en Venezuela. (Agencias)
