El historiador boliviano, Roberto Arze, considera que el debate sobre el federalismo en Bolivia debe ser replanteado desde sus fundamentos. Según explica, la discusión ya no puede limitarse a transformar departamentos en estados federados, pues desde la década de 1960 ya se instaló la noción de un país multinacional, idea que exige un reconocimiento político más profundo de las distintas nacionalidades indígenas.
Arze afirma que, desde una perspectiva histórica, la tendencia internacional hacia la desconcentración del poder ofrece un marco favorable para que Bolivia evalúe seriamente un modelo federal moderno. Si bien admitió que esta postura no es aplicable a todos los estados, subrayó que el federalismo constituye una forma auténtica de descentralización y una vía coherente para materializar los derechos colectivos que Bolivia afirma reconocer.
“Estamos viviendo un proceso mundial hacia la desconcentración de los poderes en varios países –no en todos– de tradición democrática. (…) Creo que, si uno es auténticamente partidario del reconocimiento del carácter multinacional de Bolivia, no se puede desembocar sino en una forma de federalismo (…) El concepto de derechos de las naciones no podría incursionar de manera consistente sino en un sistema federal con cierto grado de flexibilidad”, sostuvo Arze en entrevista con EL DIARIO.
En ese sentido, el historiador planteó que el federalismo no debería verse como una ruptura de la organización política actual, sino como una evolución institucional que permitirá equilibrar poder, identidad y autonomía en el país, tras las expectativas generadas en varios sectores de la sociedad boliviana durante los años previos a la Guerra Federal de 1899.
