Un grupo de 20 mujeres artesanas del pueblo Uru de las comunidades Llapallapani, Puñaca Tinta María y Vilañeque emprendieron un viaje rumbo al lago Titicaca, con el objetivo de conocer de cerca las experiencias turísticas y artesanales consolidadas en el municipio de Copacabana del departamento de La Paz.
El recorrido, que formó parte de las actividades de conmemoración por los 30 años del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), se combinó aprendizaje, identidad y esperanza,
Para estas mujeres, guardianas históricas del desaparecido lago Poopó, la iniciativa significó más que una visita; se trató de una búsqueda de inspiración y herramientas para replicar, en un futuro, actividades turísticas y de venta de artesanías en sus propios territorios, donde aún persiste un pequeño espejo de agua en donde recuerdan su ancestral vínculo con el lago.
A orillas del lago Titicaca, lago binacional compartido por Bolivia y Perú, las artesanas Urus observaron de primera mano cómo, en Copacabana, la población local ha logrado consolidar una estructura turística sostenible, basada en la identidad, la naturaleza y el trabajo comunitario.
Durante los tres días de viaje, visitaron lugares emblemáticos como el Estrecho de San Pablo de Tiquina, la Capilla de la Virgen de Copacabana, las islas flotantes, el Calvario, la playa de Copacabana y el Centro de Interpretación Turística, espacio administrado por el municipio y dedicado a preservar la memoria y el valor ambiental del lago Titicaca; se pudo conocer de forma directa las actividades de fortalecimiento turístico que hacen en el municipio y que fue de gran importancia para las visitantes orureñas.
Desde la desaparición del lago Poopó, las mujeres urus han reinventado su trabajo creando artesanías con lana de oveja y chillawa (la chillawa es una especie de paja que crece en el lugar). Estas piezas, cargadas de historia y memoria, fueron presentadas en la plaza principal de Copacabana, el 2 de febrero, en la feria “Festival Agroecológica, Gastronómica y Ambiental” organizada por la Fundación Prodiasur y el municipio, donde las artesanas Urus fueron invitadas a participar el viernes por la mañana, último día del recorrido. La participación fue un éxito. Además de vender sus productos, las artesanas lograron visibilizar su cultura y generar nuevos contactos.
Cada experiencia permitió a las mujeres Uru dialogar con artesanas, comerciantes, guías y familias dedicadas al turismo, reconociendo prácticas que podrían adaptarse a su realidad en el altiplano, donde la sequía del Poopó transformó su forma de vida. (Erbol/Centro de Ecología de Pueblos Andinos)
Mujeres artesanas Urus de Oruro refuerzan su vocación artesanal
> Replicarán el modelo turístico de Copacabana en su comunidad.
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