El cambio de sistema político registrado hace pocas semanas y que se gestaba desde meses atrás, ha empezado a mostrar aspectos interesantes que hacen que el pueblo boliviano vaya comprobando el final de una época de gobiernos “masistas” de triste memoria y que no podían existir mucho más.
Esa percepción, sin embargo, no es fruto imaginario ni algún milagro divino, sino obra del pueblo que, si bien puede ser engañado por mucho tiempo, al final se propone no repetir errores que le causan graves problemas. Aquí es necesario hacer referencia concreta a las ventajas que está logrando el pueblo en forma espontánea, que parecen pequeñas, pero son de gran valor.
Una de esas pequeñas “conquistas” es la de poder usar corbata libremente y que deje de ser motivo –por consigna de partido populista–, de amenaza y ataque de algunos individuos. Y es que éstos, principalmente durante el gobierno “evista”, tijera en mano cortaban las corbatas de los viandantes, de cualquier clase que fueran. Ahora ese temor está desapareciendo.
Por otro lado, sin disposición oficial del flamante gobierno, algunos organismos estatales y la mayoría de la población, han dejado de lado a la whipala, cuya presencia se había convertido en una obligación constitucional. Ahora esa bandera está siendo abandonada y solo se colocará la tricolor.
Por otra parte, una práctica que se avivó con el régimen “masista” fue el linchamiento de personas inocentes. Ese sistema de represión estuvo en vigencia y del que fueron víctimas alrededor de cien ciudadanos. Se ejecutaba esa medida según el deseo de caudillos campesinos ligados al masismo, que sabían que para llegar al linchamiento no se necesitaba juicio alguno. Por ello algunas veces se procedió a ejecutar personas sin el debido proceso, sin defensa y otros requisitos de la civilización. Lo cierto es que, pese a la opinión pública contraria, fue autorizada por la Constitución Política “evista”, con el deleznable argumento de que había que respetar los usos y costumbres de la gente rural.
Por otro lado, se está advirtiendo el rechazo al retorno del sistema de trueque, es decir sin dinero contante y sonante. Con el masismo en el gobierno, se estaba queriendo pasar al socialismo restaurando el sistema de comunidades, cuando en tiempos remotos no se conocía aún el dinero.
El nuevo gobierno debe tomar en cuenta estos hechos y proceder a evaluar esos sistemas de desarrollo. Pero, al mismo tiempo, es necesario devolver a los campesinos todos los derechos económicos democráticos que les fueron arrebatados por la política agraria del gobierno de Evo Morales que, además, es causante de la crisis que ahora vive Bolivia.
En fin, se puede esperar que la libertad democrática sea ampliada y garantizada por el gobierno elegido por amplia mayoría de votos y que, al mismo tiempo, envió a la sepultura a Evo Morales, sus compinches y su partido populista.
Mejoras notables gracias a la libertad
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