InicioSeccionesOpinión¿Por qué no un ministro empresario a la cabeza de Medio Ambiente?

¿Por qué no un ministro empresario a la cabeza de Medio Ambiente?

Gonzalo Mariaca Valverde

Las severas críticas y una demanda judicial contra el nombramiento de un empresario a la cabeza del Ministerio de Medio Ambiente tienen asidero en un supuesto que puede ser erróneo, el que tradicionalmente se considera que los empresarios no son los más adecuados para cuidar la naturaleza. Pero veamos un poco de contexto. Recordemos que los ocho ministros y cuatro ministras que pasaron por esa cartera de Estado en los últimos 19 años, a pesar de que compartían en apariencia la convicción de defensa de la Madre Tierra y sus dones sagrados, el agua, la tierra, los bosques y la biodiversidad, y que fueron dirigentes vecinales, indígenas, profesionales, incluso dos con doctorado, en los hechos no pudieron mejorar en absoluto la situación ambiental en Bolivia, mucho menos sus perspectivas de sostenibilidad.
Dos de ellos fueron fotografiados y filmados en lenocinios, otros procesados penalmente por enriquecimiento ilícito y corrupción, el resto protagonistas o extras de varias guerras de guerrillas entre facciones del partido de gobierno (regantes y alteños) por administrar EPSAS, la más grande prestadora de servicios de agua y saneamiento del país y proyectos en el amplio sector de agua y medio ambiente, tan apetecidos en todo el país.
Por otro lado, uno de los efectos no deseados de la nueva institucionalidad del Agua ha sido engordar la burocracia. Por ejemplo, la AFCCOP (Autoridad de cooperativas) que se dedica a cobrar aportes a las miles de cooperativas sin prestarles algún servicio de relevancia, o la reguladora de agua y saneamiento, que cobra la tasa de regulación, supuestamente para controlar la integralidad y calidad de la prestación de los servicios y el cuidado de las fuentes, pero lo hace regulando apenas a 70 prestadoras a las que aplica mecánicamente decenas de indicadores que hace un suplicio su reporte para llenar la publicación de lujo que, año a año, se presenta con reducido impacto en el sector.
Frente a este cuadro, cuando se intenta dar un giro en la gestión gubernamental, lo digo con respeto a valiosas personas y sus opiniones, ¿no será hora de que un representante de los empresarios agroindustriales cruceños sea ministro de Medio Ambiente y a la vez de Desarrollo Productivo? De mi parte, forzando un poco, prefiero asumir que es más bien una oportunidad para que los que usan la tierra y los bosques asuman también el reto de cuidar lo que les prodiga beneficio.
Pienso que está bien que sean usados los recursos naturales, pero estaría mucho mejor si al mismo tiempo se los protege para que sigan existiendo. De este tipo de reflexión, los expertos derivan los conceptos de sostenibilidad ambiental, crecimiento económico inclusivo o economía verde. Entonces, ¿por qué no dar la oportunidad a un Ministro de Medio Ambiente a la vez Ministro de Desarrollo Productivo? ¿Por qué dudar tanto de la posibilidad de una nueva visión que promueva el crecimiento económico mientras se reduce el impacto ambiental y se protege la biodiversidad? ¿Parece imposible pensar que esta nueva generación de agroindustriales asuma el reto de hacer las cosas mejor de lo que se hicieron hasta ahora? ¿No habrá llegado el momento de cuestionar el statu quo y aceptar esta nueva perspectiva? No lo sé con certeza, probablemente ni el actual ministro ni otra persona haría peor las cosas.
En conclusión, parece perfectamente posible integrar el uso y el cuidado de los recursos naturales y no dejar que cada quien actúe por separado. La clave está en definir objetivos comunes y subordinarnos a ellos. Como diría el presidente, patrióticamente. La nueva generación de empresarios del agronegocio que acaba de emerger contribuyendo a la gestión gubernamental, tiene el enorme desafío de demostrar que, así como interesa la competitividad y la ganancia, debe interesar el resguardo de la tierra, los bosques y la biodiversidad. La idea de que un empresario agroindustrial cruceño pueda asumir el cargo de ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Productivo, por tanto, es interesante y merece ser considerada. Una mala comprensión de este imperativo haría (ojalá nunca más) que retorne alguno de los 12 exministros a prometer otra vez salvarnos.

El autor fue docente de Maestría en Gerencia Pública de la UMSA.

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