Volodimir Zelenski señaló que Ucrania se enfrenta a uno de los momentos más difíciles de su historia, después de que Donald Trump exigiera a Kiev que aceptara en cuestión de días un “plan de paz” respaldado por Estados Unidos que la obligaría a ceder territorio a Rusia y a hacer otras dolorosas concesiones.
Trump confirmó ayer que el próximo jueves, Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, sería una fecha límite “aceptable” para que Zelenski firmara el acuerdo, lo que, según funcionarios europeos y ucranianos, equivale a una “capitulación”.
En un solemne discurso de diez minutos frente a su Palacio Presidencial, Zelenski afirmó que su país se enfrentaba a una decisión imposible: preservar su dignidad nacional o arriesgarse a perder a un socio clave, representado por una administración estadounidense aparentemente decidida a poner fin al conflicto en los brutales términos de Moscú.
“Ahora mismo, Ucrania se encuentra bajo una de las mayores presiones”, indicó. Entre sus opciones figuraban aceptar la propuesta de 28 puntos de Trump o afrontar “un invierno extremadamente difícil”, durante el cual Rusia ya destruyó gran parte de la infraestructura energética del país, dejando a millones de personas sin calefacción y a oscuras.
Aceptar el plan estadounidense-ruso podría dejar a Ucrania “sin libertad, dignidad ni justicia”, dijo. También significaría creer en “alguien que ya nos ha atacado dos veces”, agregó, recalcando que jamás sacrificaría los intereses de Ucrania ni actuaría en contra de su constitución. “No traicionamos a Ucrania entonces (en 2022), y no lo haremos ahora”.
En declaraciones a Fox Radio, Trump aseguró que consideraba el jueves un momento oportuno para que Zelenski firmara el acuerdo y que creía que Ucrania no podría impedir que el Ejército ruso tomara por la fuerza los territorios del Donbás. Funcionarios estadounidenses señalaron que el presidente estadounidense está impulsando un calendario acelerado para poner fin al conflicto y que pretende ejercer una presión sin precedentes sobre Kiev.
Según informes, Trump también amenaza con recortar el intercambio de inteligencia y el suministro de armas a Ucrania si esta no acepta. Ayer, los líderes europeos rechazaron la propuesta, que los políticos ucranianos califican de “absurda”.
El plan de 28 puntos prevé que Ucrania renuncie a la región oriental de Donbás, incluidas las zonas que actualmente controla, y reduzca el tamaño de su ejército. Descarta el despliegue de fuerzas de paz europeas y exige que Kiev renuncie a las armas de largo alcance y no se una a la OTAN.
El viernes, Zelenski habló por teléfono con el vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien previamente había presionado a Ucrania para que llegara a un acuerdo con Rusia para poner fin a la guerra lo antes posible.
Luego de la llamada de una hora, Zelenski hizo una declaración cautelosa en la que afirmó que ambas partes habían “logrado abordar muchos detalles de las propuestas de la parte estadounidense para poner fin a la guerra, y estamos trabajando para que el camino a seguir sea digno y verdaderamente eficaz para lograr una paz duradera”.
Ambos países designaron a sus asesores de seguridad nacional para continuar las negociaciones sobre el texto del borrador del plan de paz.
Los aliados occidentales, entre ellos el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el canciller de Alemania, Friedrich Merz y el primer ministro británico, Keir Starmer, hablaron con Zelenski ayer en una muestra de solidaridad. Reafirmaron su apoyo a Kiev y declararon que cualquier acuerdo para poner fin al conflicto debía ser genuinamente justo y tener en cuenta las líneas rojas de Ucrania.
En contraste con la propuesta de Trump, que exige que Ucrania abandone varias ciudades importantes, afirmaron que la línea de contacto existente debería ser el punto de partida para las conversaciones territoriales. Subrayaron que el texto también debía tener en cuenta los intereses a largo plazo de Europa y Ucrania.
El primer ministro británico instó a lograr una paz justa y duradera. Declaró: “Eso es lo que desea el presidente de Estados Unidos. Eso es lo que todos deseamos, y por lo tanto debemos trabajar desde nuestra situación actual para alcanzar ese objetivo. Pero el principio de que Ucrania debe determinar su futuro bajo su soberanía es fundamental”.
La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, advirtió que un acuerdo de paz que recompensara la invasión sentaría un precedente mundial “muy peligroso”. “Si se cede ante la agresión, se invita a más agresión”, sostuvo, agregando que otros países, además de Rusia, podrían desarrollar un interés por territorios vecinos.
En su discurso, Zelenski rindió homenaje a los ucranianos que valientemente soportaron “casi cuatro años de invasión a gran escala”. Sugirió que, a pesar de su heroísmo diario, tal vez sea necesario llegar a acuerdos. “Nuestro pueblo realmente desea que esta guerra termine. Por supuesto que somos fuertes, pero incluso el metal más resistente puede romperse. No lo olviden”.
Zelenski manifestó que trabajaría con calma y de forma constructiva con Washington en relación con su plan, “ofreciendo alternativas”. Este fue redactado por Kirill Dmitriev, enviado de Vladimir Putin, y Steve Witkoff, representante especial de Trump, durante una reunión en Miami. Europa y Ucrania quedaron excluidas de las conversaciones.
El presidente de Ucrania afirmó que trabajaba para garantizar el respeto de los intereses nacionales. “Ahora mismo, prácticamente cada hora hay reuniones, llamadas telefónicas y trabajo en asuntos que podrían cambiarlo todo”, escribió en Telegram. Expresó que su país agradecía los esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos, pero que deseaba “una paz verdadera que no se viera truncada por una tercera invasión (rusa)”.
Fuentes del gobierno ucraniano creen que las relaciones entre Kiev y Washington mejoraron notablemente desde febrero, cuando Trump y Vance criticaron duramente a Zelenski y lo expulsaron del Despacho Oval. Kiev se enfrenta a la desagradable posibilidad de provocar nuevamente la ira de Trump si no acepta rápidamente el acuerdo redactado por Moscú.
Inmediatamente después de la polémica en la Casa Blanca, Trump suspendió brevemente el intercambio de inteligencia con Kiev, cortando un canal crucial de información sobre el campo de batalla para las unidades ucranianas en primera línea. Estados Unidos dejó de suministrar ayuda militar directa a Ucrania, pero sigue proporcionando sistemas de armas avanzados a Kiev en el marco de la iniciativa de la ONU sobre la Lista de Requisitos Prioritarios para Ucrania (PURL), en la que los socios europeos financian dichos sistemas.
Una delegación de altos mandos militares estadounidenses, encabezada por el secretario del Ejército, Dan Driscoll, se reunió el jueves con Zelenski en Kiev. Trump nombró a Driscoll, amigo y excompañero de clase de Vance, como su nuevo “representante especial”. Fuentes estadounidenses señalaron que el grupo de generales estadounidenses probablemente viajará a Moscú a finales de la próxima semana para discutir el “plan de paz” con el Kremlin.
Putin ratificó ayer que Moscú había recibido una copia del plan estadounidense, que podría “sentar las bases” para el fin de la guerra. “Creo que podría sentar las bases para un acuerdo de paz definitivo”, afirmó. (The Guardian)

