El presidente Rodrigo Paz sostuvo ayer que la transformación estructural del sistema judicial es la tarea más urgente y decisiva para el país, además dijo que ese proceso no depende únicamente de una voluntad gubernamental, sino de un mandato directo expresado por la ciudadanía en las urnas, por lo que pidió una reforma de raíz para acabar con la justicia sometida al poder político.
El primer mandatario insistió en que la justicia debe convertirse en el eje sobre el cual se reconstruya la institucionalidad boliviana y se recupere la confianza pública. “Si hay algo que va a definir el destino de la Patria es la Justicia; sin justicia no tenemos destino”, afirmó Paz al comenzar su intervención, remarcando que la nueva etapa política exige decisiones profundas y valientes.
El Jefe de Estado insistió en que la justicia no es un elemento secundario del Estado, sino su pilar fundamental. “Un poder judicial respetado, confiable e independiente no es un detalle de un Estado cualquiera; es la centralidad de la Patria, es la roca sobre la que descansa la democracia”, puntualizó.
CONCLUSIONES
DE CUMBRE
El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo, leyó las conclusiones elaboradas en las cuatro mesas de trabajo destinadas a impulsar una reforma integral del sistema judicial. Los ejes temáticos fueron cambios normativos, presupuesto, carrera judicial y uso de tecnologías.
El primer diálogo concluyó que es necesaria una reforma estructural de la CPE, la asignación del 5% del presupuesto del Tesoro General de la Nación (TGN), la modernización tecnológica y la implementación de la meritocracia en la carrera judicial, entre otros puntos.
El presidente recordó que tanto, en las elecciones del 17 de agosto, como en la segunda vuelta del 19 de octubre, la ciudadanía expresó de manera clara su deseo de transformaciones.
