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Ecos del reciente cambio de gobierno

La ceremonia de ascenso de Rodrigo Paz Pereira a la presidencia de nuestro país tuvo interesantes ribetes por su originalidad, oportunidad y otros aspectos que contrastan con las tradicionales ceremonias que se produjeron en años anteriores. El detalle de esos actos es de interés, porque, al mismo tiempo podrían significar un cambio de orientación en la marcha de Bolivia.

En primer lugar, el día de la ceremonia amaneció soleado, pero a medio día, durante los actos protocolares, el cielo se oscureció y cayó una intensa lluvia, la misma que pasó cuando terminó el acto. Entonces, poco después, el sol volvió a derramar sus rayos sobre el edificio parlamentario, no sin antes dejar que la torrencial lluvia afecte a embajadores, nuevos mandatarios, los regimientos militares que iban a desfilar frente al Palacio y al público observador.

Pero ese fue un aspecto casual. En efecto, cuando comenzó el acto de proclamación del nuevo presidente, se observó algo extraño, que fue la presentación de un uniformado en la sede de diputados, algo nunca antes conocido. Al margen de ese aspecto, lo que se observaba fue que ya no estaban las whipalas de otros tiempos, ni se vio a diputados con atuendos folclóricos ni a mujeres con vestimentas tradicionales. En efecto, entre la concurrencia se observó a personas normalmente vestidas. Tampoco se notaba ropas indígenas, pututus, los ponchos de lana de vicuña, como ocurrió en las actuaciones parlamentarias durante los últimos veinte años.

La ceremonia se desarrolló con naturalidad y hasta austeridad. Los discursos fueron amplios, con conceptos claros, sin entrar en mayores detalles. Sin embargo, no dejaron de tener algo de sentimentalismo, pues tanto el nuevo presidente como el vice, derramaron lágrimas al recordar episodios de sus vidas en los años de oposición, lo que también contagió a los asistentes de las barras y al público.

Entre los dos discursos principales de la ceremonia se anotó que mucho de lo que dijeron se refería a los daños causados por los gobiernos masistas. También dieron pautas sobre lo que haría el nuevo gobierno para curar las heridas que sufrió el país durante los veinte años   pasados. No obstante, no se hizo mención concreta al régimen del MAS que, en esos momentos, terminó su paso por el poder, dejando al país en ruinas.

Lo más notable de los discursos, fue la energía que presentaban, tanto el presidente como el vicepresidente, al mismo tiempo que la sinceridad de sus conceptos. Pero al terminar la posesión del nuevo mandatario también fueron escuchados adjetivos poco protocolares, que algo opacaron la solemnidad del acto de posesión. Al respecto, recordemos que, por ejemplo, el entonces presidente Víctor Paz Estenssoro no permitía el menor movimiento para perturbar un acto protocolar.

Finalmente, un diplomático manifestó que le llamaba la atención que Rodrigo Paz haya jurado como presidente del Estado Plurinacional, en vez de presidente de la República de Bolivia, por lo que se espera una corrección oportuna.

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