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La Paz, entre obras no hechas y el micrófono que llama

La gestión municipal de Iván Arias se aproxima a su fase final, pero acumulando una serie de cuestionamientos que van desde la priorización de obras prescindibles hasta la falta de soluciones a problemas estructurales. En verdad, ha sido una gestión muy mala. Más allá de los discursos ampulosos, la realidad de todos los días de los paceños revela una administración que parece más enfocada en la palestra mediática que en la ejecución eficiente de obras que beneficien a los paceños.
Uno de los reclamos más frecuentes de los paceños indignados con esta gestión es la inclinación del alcalde por figurar como analista político en diversos medios de comunicación o en su TikTok. Y si bien la opinión es libre para cualquier ciudadano, los paceños necesitan que Arias dedique su tiempo a la tarea de administrar La Paz, especialmente cuando persisten problemas urgentes o irresueltos. A la ciudad le urge un alcalde que se tome en serio su trabajo y no un analista de la realidad nacional que descuida las goteras de su propia casa.
Un ejemplo palpable de esta gestión en la que nada parece estar planificado, es la demora en la reapertura del puente trillizo, una vía que permanece cerrada tras años del deslizamiento que se produjo en el primer semestre de 2019. A pesar de los anuncios de avances, la falta de una solución definitiva genera congestión vehicular y malestar en las calles, además del desperdicio de lo que es el puente como tal, evidenciando una planificación deficiente o una incapacidad municipal para priorizar proyectos de infraestructura cruciales para la conectividad vial de la ciudad del Illimani.
Del mismo modo, las políticas de movilidad urbana han sido objeto de un intenso rechazo. La implementación de los parqueos tarifados y el uso de inmovilizadores (“trampas”) para los vehículos estacionados han generado un clima de confrontación con los conductores. Estas disposiciones, aunque defendidas por el GAMLP como necesarias para el ordenamiento, a menudo se perciben como abusivas y con un afán recaudatorio, sin ofrecer opciones reales y transparentes, como ha denunciado parte del Concejo Municipal. Hubo además denuncias de personas que estacionan sus vehículos y se les colocan las “trampas” de forma abusiva. La insistencia en estas medidas, a pesar de la oposición, subraya una desconexión entre la autoridad y las necesidades cotidianas de los paceños.
La gestión de Iván Arias se caracteriza por una ineficiencia notable y denuncias de corrupción, muchas de las cuales tienen que ver con empresas constructoras. En el área cultural, la labor del actual GAMLP ha sido prácticamente igual a cero. La literatura, el teatro y las artes plásticas parecen no ser del agrado de los actuales funcionarios municipales de Arias. Es hora de que el alcalde baje del púlpito de los medios y se ponga las botas para atender las urgencias de La Paz, una ciudad que merece una gestión seria, transparente y dedicada por completo a su gente.

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