Más de un millón de personas fueron trasladadas de sus hogares en Filipinas y al menos dos personas perdieron la vida cuando el supertifón Fung-wong, la segunda gran tormenta que azotó en pocos días, tocó tierra en la costa este.
El supertifón cruzó el norte de la isla más poblada del archipiélago, Luzón, con lluvias torrenciales, vientos sostenidos de 115 mph (185 km/h) y ráfagas de hasta 140 mph (225 km/h).
Esto ocurre días después de que el tifón Kalmaegi azotara el país, dejando al menos 224 muertos y 135 desaparecidos. La búsqueda de los desaparecidos tuvo que suspenderse ayer por motivos de seguridad de los rescatistas.
Cerca de dos personas fallecieron a causa del tifón Fung-wong antes de tocar tierra ayer. La oficina de Defensa Civil informó que una persona se ahogó en Catanduanes y una mujer quedó atrapada bajo los escombros de una vivienda en la ciudad de Catbalogan. Juniel Tagarino, rescatista en Catbalogan, declaró que el cuerpo de la mujer de 64 años, que intentaba escapar, fue recuperado de entre los escombros y los árboles caídos.
“El viento era muy fuerte y la lluvia torrencial… Según sus familiares, puede que haya olvidado algo y haya vuelto a entrar en su casa”, sostuvo Tagarino.
El tifón Fung-wong, el más potente que amenazó Filipinas en años, podría cubrir dos tercios del archipiélago con una franja de lluvias y vientos de 1.118 millas de ancho, según los meteorólogos. En Filipinas, los ciclones tropicales con vientos sostenidos de 115 mph (185 km/h) o más se clasifican como supertifones, una denominación adoptada para enfatizar la urgencia que conllevan los fenómenos meteorológicos extremos.
Los científicos afirman que las tormentas se están volviendo más potentes debido a la crisis climática provocada por el ser humano. El calentamiento de los océanos permite que los tifones se intensifiquen rápidamente y una atmósfera más cálida retiene más humedad, lo que se traduce en lluvias más intensas.
Más de 1,2 millones de personas fueron trasladadas preventivamente en todo el país, informó Rafaelito Alejandro, subadministrador de Protección Civil, en una rueda de prensa.
Se prevé que el tifón Fung-wong deje al menos 200 mm (8 pulgadas) de lluvia en gran parte del país, según meteorólogos del gobierno. Es la vigésima primera tormenta importante que azota Filipinas este año, lo que supone una gran presión para los esfuerzos de respuesta ante desastres en todo el país.
El temporal llegó a la localidad de Dinalungan, en la provincia de Aurora, ayer por la noche, tras las intensas lluvias y vientos que azotaron durante todo el día las provincias del noreste de Filipinas procedentes de alta mar.
En la provincia de Aurora, Aries Ora, de 34 años y empleado del gobierno, comentó que la lluvia aún era ligera mientras protegía su casa en el pueblo de Dipaculao con láminas de acero y tablones de madera durante el día, antes de que el tifón tocara tierra. Sin embargo, expresó su temor a la oscuridad. «Lo que realmente nos asusta es que se espera que el tifón toque tierra de noche», sostuvo. «A diferencia de tifones anteriores, no podremos ver con claridad el movimiento del viento ni lo que sucede a nuestro alrededor».
Se ordenó el cierre de escuelas y oficinas gubernamentales hoy en toda Luzón, incluida la capital, Manila, donde se cancelaron casi 300 vuelos.
Gilberto Teodoro, secretario de Defensa, instó a las personas que se encuentran en la trayectoria de la tormenta a obedecer las órdenes de traslado, afirmando que no hacerlo era peligroso e ilegal.
“Pedimos a la gente que desocupe preventivamente para que no tengamos que realizar rescates de último minuto, lo que podría poner en riesgo la vida de policías, soldados, bomberos y personal de la guardia costera”, manifestó.
Ayer, Catanduanes, una pequeña isla que según el servicio meteorológico estatal podría recibir el impacto directo del huracán, ya estaba siendo azotada por vientos y lluvias torrenciales, con marejadas ciclónicas que lanzaban olas sobre las calles y crecidas de las aguas en algunas zonas.
Alejandro señaló: “En este preciso momento están sintiendo el impacto del tifón, especialmente en Catanduanes, porque el ojo de la tormenta está más cerca allí”.
Edson Casarino, de 33 años, residente de la localidad de Virac en Catanduanes, declaró: “Las olas comenzaron a rugir alrededor de las 7 de la mañana. Cuando las olas golpeaban el malecón, se sentía como si la tierra temblara”.
Un vídeo grabado por funcionarios de Catanduanes y difundido por la emisora estatal mostraba casas sumergidas hasta los tejados.
“La lluvia y el viento eran tan fuertes que la visibilidad era casi nula”, dijo Roberto Monterola, funcionario de mitigación de desastres de Catanduanes, a la Associated Press por teléfono.
En Guinobatan, una ciudad de unos 80.000 habitantes en la provincia de Albay, un vídeo verificado mostró calles transformadas en torrentes embravecidos.
El papa León XIII ofreció oraciones por la nación de mayoría católica. “Estoy cerca del pueblo de Filipinas afectado por un violento tifón. Oro por los fallecidos y sus familias, por los heridos y los desplazados”, señaló ayer.
Se prevé que Fung-Wong se dirija al norte de Filipinas y llegue a aguas costeras hoy por la mañana, manteniendo la categoría de tifón, antes de adentrarse en el mar y debilitarse al llegar al oeste de Taiwán el jueves. (The Guardian)
