Quizá sería ocioso referirse al accionar del ser humano, particularmente en la política, pero basta con apuntar que desde hace mucho tiempo se hallan vigentes la “izquierda” y la “derecha”, lo que causó un distanciamiento, a veces cruel, entre los hombres, convertidos ya en lobos de sus propios congéneres. Claro que hablando de nuestro país, semejante situación también la hemos soportado de una u otra manera. Pero dicen desde hace un tiempo que, en los hechos, ya no hay “izquierda” ni “derecha”, sino solo “dictaduras” y “democracias”.
Esta sería la realidad actual, por supuesto en todo el mundo. Por ejemplo, se habla de dictaduras en Nicaragua, Cuba y Venezuela. Ni qué decir de muchas otras naciones, donde viven oprobiosas tiranías, aunque pretendan hacer creer que transcurren sus vidas en forma democrática. Entonces, no deja de ser por demás patente que hoy no hay motivo para pensar que aún están vigentes los denominados “izquierdistas” y “derechistas”, sino los populistas tiranos y sojuzgadores, por un lado, y por el otro, aquellos que practican la democracia, la que con todos sus defectos es mejor que cualquier dictadura. Por ello mucha gente exclama: “que en paz descansen las izquierdas y las derechas, ya que en el mundo de hoy, en este nuevo siglo, otros son los intereses y lineamientos que persiguen los propios seres humanos”.
De ahí que se puede concluir que los hechos mundanales van pasando vertiginosamente y hasta casi sin darnos cuenta, ante lo cual hay que estar con los ojos abiertos, para evitar que “hasta traten de seguir sembrando nabos en nuestras espaldas”. Pero, pese a todo, la implacable economía manda en la vida de los terráqueos, algo que está a ojos vista, hablando de nuestro medio, ya que nos tiene entre las cuerdas la elevación desmesurada de los precios de los componentes de la canasta familiar, la escasez de combustibles y las largas filas con el fin de abastecerse de algunos litros de energético, el dólar que se fue por las nubes, la falta dramática de fuentes de empleo, la inseguridad aterradora debido al aumento desmesurado de la delincuencia, con asesinatos, violaciones, feminicidios y todo lo malo que posiblemente contenía la Caja de Pandora. Según la mitología griega, la mujer de ese nombre la abrió y liberó todos los males y desgracias del mundo, dejando en su interior solamente la esperanza.
Como fuere, se trata de una realidad cruda por la que atraviesa el ser humano, ante lo cual solo atina a clamar a Dios para la solución de sus problemas, contratiempos y. por supuesto, necesidades. De ahí que, siempre será mejor vivir en una democracia hasta imperfecta, que en una dictadura “perfecta”. Únicamente cabe esperar mejores días para Bolivia y los bolivianos, debido a todos los acontecimientos por los que últimamente estamos atravesando.
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