Las elecciones subnacionales de 2026 serán un escenario complejo y decisivo, ya que el reciente cambio de poder a nivel nacional y las divisiones internas en los principales bloques políticos plantean un tablero en el que el poder de las alcaldías y gobernaciones serán puntos de resistencia para que el MAS no pierda todo su poder político. El resultado de las elecciones generales de 2025, en las que el MAS perdió el control después de casi dos décadas, deja un panorama incierto para la izquierda populista, hasta hoy aglutinada en torno al partido azul.
Tras su victoria en las elecciones de 2025, los sectores de derecha y de centro encaran el reto de consolidar su triunfo, pero ahora a nivel subnacional. Las alcaldías y las gobernaciones serán ahora el centro de la disputa política, para tener el control político en el país. Es muy posible que surjan actores regionales y locales, que busquen alcaldías, gobernaciones o ser concejales o asambleístas departamentales. Como suele ocurrir en nuestra política, no será raro que muchos de ellos sean quienes ocuparon curules en la Asamblea Legislativa que ya se va y no pudieron “acomodarse” en ninguna alianza o candidatura que disputaron en las elecciones generales de 2025.
En La Paz, ya se han confirmado algunas candidaturas, como las de César Dockweiler, Xavier Iturralde o Luis Revilla, este último autoexiliado del país desde hace mucho tiempo. El panorama es incierto y fascinante para el análisis político. El fracaso del MAS en 2025, su casi desaparición, marcan un cambio de ciclo político que se podría replicar con fuerza en las regiones. En este sentido, cabe preguntarse qué hará Andrónico Rodríguez, que era una extensión del “evismo” y el “linerismo”, es decir, de la vieja guardia “masista”.
El triunfo de la oposición dependerá de su habilidad para ofrecer proyectos atractivos, más allá de la simple retórica anti-MAS; teniendo en cuenta que la actual gestión municipal de Arias es un fiasco, los paceños ya no votarán con un criterio anti-MAS solamente. Mientras tanto, el partido azul intentará contener un fracaso electoral que parece cantado, en el marco de un escenario donde las afinidades internas están fracturadas, las rencillas personales cunden y el carisma de su líder histórico, Evo Morales, ya ninguna victoria garantiza, debido al desprestigio en que cayó el déspota nacido en Orinoca.
Las elecciones subnacionales de 2026 no solo definirán quiénes gobernarán los municipios y departamentos, sino que también el mapa político del país tras dos décadas de hegemonía masista. En este sentido, las –todavía– oposiciones deben armarse con ideas, programas y cuadros políticos, para que el populismo autoritario siga perdiendo terreno en este que parece ser un prometedor nuevo ciclo para los bolivianos que quieren democracia y el saneamiento de la economía del país. Y ojalá que los nefastos alcaldes y gobernadores que actualmente están en funciones o pierdan, no vuelvan a postularse.
Lucha por el poder subnacional y ocaso del MAS
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