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Necesidad de eliminar al populismo

La palabra populismo tiene varios usos en la ciudadanía. El primero de ellos es como una especie de insulto, que señala populacherismo. En específico, algunos políticos de Europa Oriental, afirmaban que, como no se podía alcanzar de inmediato el Everest, había que recurrir a lo popular, etc. Y también es un concepto de ideología política, basado en hechos económicos.

El populismo político apareció a mediados del Siglo XIX, planteando que era necesario, en primer lugar, retroceder al tiempo de la comunidad primitiva de tipo socialista y, enseguida, aplicar el comunismo, saltando la etapa capitalista. Pero los políticos de esa época dejaron esa posibilidad, pues la consideraron utópica. En algunos países se intentó aplicarla, pero fracasó e inclusive algunos agitadores fueron asesinados.

En esa forma, el populismo fue un fiasco tanto en la teoría como en la práctica. Pero esa teoría reapareció en América del Sur a partir de 1920, en varios países, aunque siempre con resultados catastróficos. En Bolivia, el primer agitador con esa ideología apareció hacia 1930 y, desde entonces, pese a los esfuerzos de sus seguidores, fracasó una y otra vez y, en algunos casos, para mostrar alguna fuerza se aliaron con partidos conservadores, derrocaron gobiernos progresistas y pusieron en el gobierno a partidos de ultra derecha, con los cuales cogobernaron, atacando a la clase obrera. Se convirtieron en la derecha del país, pero se llamaban de izquierda.

Tan anacrónica posición política reapareció a fines del siglo pasado y se encarnó en grupos campesinos, cuyo representante fue Evo Morales Ayma y sus aparceros. Es más, dicho caudillo cocalero fue abanderado de ese populismo y lo puso en práctica durante los pasados veinte años, con los resultados lamentables que sufrió en carne propia la mayoría de la población.

Al parecer, en tiempos recientes ese sistema económico causó profundo repudio en la población y parecía haber desaparecido en últimos años. Pero hay indicios de que una nueva generación de políticos en nuestro medio quiere hacer reaparecer ideas populistas. Tan nefasto movimiento populista está volviendo a mostrar sus orejas, pero, la voluntad popular, lo rechaza, por conocer sus antecedentes. Es más, se empeña en que no vuelva a aparecer y busca medios para combatirlo, pues, como es lógico, el populismo se opone a la democracia en su mejor expresión, que es una amplia libertad.

El sucio populismo del MAS y sus acólitos, debe ser combatido en todas las formas, principalmente porque para construir el socialismo se debe previamente hacer retroceder la historia, con el fin de empezar de nuevo, con una economía primitiva, basada en el trueque de productos, como cuando la población vivía en cavernas y prevalecía la miseria. En fin, no se puede volver a esos tiempos, a los que quiso llegar el masismo, hoy desplazado por sus absurdos ideológicos. Y basta de ingenuos derechistas que aparecen con la careta de “revolucionarios”.

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