Por Susana Gutiérrez
En el auditorio de la Embajada de China, las luces se encendieron para una celebración poco común. No se trataba de un acuerdo económico o una cumbre política, sino de una fiesta de la amistad y el arte, la premiación del Concurso de videos cortos “China- Bolivia, heredando la tradición amistosa, creando juntos un mejor futuro”. El embajador Wang Liang presidió un acto que puso el foco en la creatividad, justo cuando ambos países celebran cuatro décadas de relaciones diplomáticas. Y es que, como se demostró en la jornada, la distancia geográfica no es rival para un buen video y un sentimiento compartido.
Pantallas que unen continentes
Treinta participantes se animaron a tomar la cámara y contar su visión de este vínculo transcontinental. Los videos, pequeños retazos de historia compartida y sueños mutuos, demostraron que, si bien la geografía separa a China y Bolivia por miles de kilómetros, la conexión cultural y humana es inmediata y profunda.
La emoción se palpaba cuando el embajador Wang Liang presidió la entrega de premios. El palmarés reconoció el talento y la dedicación: el primer lugar fue para Liu Kanging, el segundo lo compartieron Nando Claros y Noelia Delgado, y el tercer peldaño del podio se lo llevaron Miguel Aguilar Salas, José Manuel Alanoca y Yong Lin.
La cultura como puente de ladrillo y corazón
Los ganadores, al recibir su reconocimiento, ofrecieron reflexiones que resonaron en la sala. Desde Oruro, Miguel Salas, ganador del tercer lugar, tomó la palabra para evocar la tangible cooperación china en su ciudad: la Casa Municipal de Cultura, construida con apoyo asiático en 1996.
«En Oruro tenemos la Casa Municipal de Cultura que ha sido construida con mucho cariño por la cooperación china. […] Muchas gracias por esta oportunidad, porque así hacemos cultura con estos videos tan bonitos, que es con mucho aprecio a nuestras tierras. Estamos muy separados en el mundo, pero estamos unidos con nuestro corazón,» compartió Salas, poniendo en palabras el sentimiento de muchos.
Por su parte, José Miguel Alanoca destacó la profunda similitud encontrada en las artes y el vestuario. El participante comentó cómo desde niño, en su faceta de artesano, siempre notó el paralelismo entre las creaciones bolivianas y las chinas:
«Desde pequeño siempre he sido un artesano nato y siempre he hecho artesanías a mano y siempre he visto esa similitud que tienen Bolivia y China. Entonces como se ven los trajes que se vende tipo caporales, tinkus, y demás se reflejaba mucho como los trajes típicos de China.»
Una amistad con visión de futuro
El embajador Wang Liang cerró la ceremonia con un discurso en el que la amistad y la cooperación fueron los pilares. El diplomático destacó el profundo desarrollo de la relación bilateral a lo largo de estas cuatro décadas y celebró la intensa agenda de intercambios, especialmente la visita de bolivianos a China a través de diversos programas.
«Los viajes no solo enriquecen sus experiencias profesionales, personales, sino que también intensifican los intercambios entre nuestros países,» afirmó el Embajador, asegurando que las experiencias de los bolivianos son «muy alentadoras» e inspiran a la Embajada a ofrecer más oportunidades.
El Embajador subrayó que la conexión entre las personas «multiplica la fuerza motriz que es fundamental para nuestras relaciones». Con una mirada hacia el futuro, destacó la estrategia de desarrollo de alta calidad y la política de apertura de China, que busca un «futuro compartido que beneficie a todos», reiterando el compromiso de seguir fortaleciendo la agenda bilateral con Bolivia.
El Concurso de videos cortos no solo premió la calidad audiovisual, sino que consolidó la idea de que los lazos de amistad, nutridos por la cultura, son el motor más poderoso para unir a dos naciones con civilizaciones milenarias. La jornada demostró que, a través de una pantalla, China y Bolivia han logrado tejer una historia de respeto y cooperación que seguirá proyectando un futuro común.
