Lic. Jaime J. Ticona Pardo – Fisioterapeuta, Kinesiólogo U.M.S.A.
El herpes zóster, comúnmente llamado culebrilla, se caracteriza por una erupción cutánea dolorosa con ampollas. Es resultado de la reactivación del virus latente de la varicela-zóster, de su estado de latencia en un ganglio de la raíz dorsal.
La varicela y el herpes zóster se deben a la infección por el virus herpes humano tipo 3, la varicela es la fase aguda invasora de la infección, mientras que el herpes zóster representa una reactivación de la fase de latencia
El herpes zóster es más frecuente en adultos, adultos mayores y en pacientes inmunodeficientes porque en estos pacientes la inmunidad celular está disminuida. Incluso después de la resolución del herpes zóster, muchos pacientes continúan sufriendo un dolor moderado a intenso, conocido como neuralgia posherpética.
FACTORES DESENCADENANTES
Los desencadenantes del herpes zóster incluyen: estrés emocional; uso de medicamentos (inmunosupresores); enfermedad aguda o crónica; exposición al virus; presencia de una neoplasia maligna
SÍGNOS Y SÍNTOMAS
- En el sitio afectado aparece dolor punzante, desagradable y 2 o 3 días más tarde un exantema, en general formado por grupos de vesículas sobre una base eritematosa.
- El sitio suele corresponder al área de distribución de uno o varios dermatomas adyacentes en la región torácica o lumbar, aunque también pueden aparecer algunas lesiones satélites.
- Las lesiones características son unilaterales.
- El área de la lesión presenta hiperestesia y dolor, que puede ser intenso.
- Las lesiones suelen seguir formándose durante alrededor de 3 a 5 días.
LAS TRES FASES DE LA INFECCIÓN INCLUYEN:
LA FASE PREERUPTIVA
Se presenta con sensaciones cutáneas anormales o dolor en el dermatoma afectado. Esta fase aparece al menos 48 horas antes de cualquier lesión evidente. Simultáneamente, la persona puede experimentar cefaleas, malestar general y fotofobia.
LA FASE ERUPTIVA AGUDA
Se caracteriza por la aparición de vesículas y los síntomas observados en la fase pre-eruptiva. Las lesiones comienzan inicialmente como máculas y rápidamente se transforman en vesículas dolorosas. Estas vesículas suelen romperse, ulcerarse y finalmente formar costras. Los pacientes son más infecciosos en esta etapa hasta que la lesión se seca. El dolor es intenso durante esta fase y a menudo no responde a los analgésicos tradicionales.
Esta fase puede durar de 2 a 4 semanas, pero el dolor puede persistir.
LA INFECCIÓN CRÓNICA
Se caracteriza por dolor recurrente que dura más de cuatro semanas. Además del dolor, los pacientes experimentan parestesias, sensaciones de choque y disestesias. El dolor es incapacitante y puede durar 12 meses o más.
TIPOS DE HERPES ZOSTER SEGÚN LA LOCALIZACIÓN
El herpes zóster geniculado (síndrome de Ramsay Hunt herpes zóster ótico) se debe al compromiso del ganglio geniculado y produce otalgia, parálisis facial y, a veces, vértigo. Se forman vesículas en el conducto auditivo externo y el paciente puede perder el sentido del gusto en los dos tercios anteriores de la lengua.
El herpes zóster oftálmico se debe al compromiso del ganglio trigeminal (de Gasser ) y se manifiesta con dolor y una erupción vesiculosa alrededor del ojo y en la frente, en el área de distribución de la división oftálmica del quinto nervio craneal. La enfermedad ocular puede ser grave.
El herpes zóster intrabucal es infrecuente, pero puede provocar lesiones unilaterales en un área con límites netos.
NEURALGIA POSTHERPÉTICA
Menos del 4% de los pacientes con herpes zóster experimenta otro brote. Pero también muchos pacientes, y en especial los adultos mayores, presentan dolores persistentes o recidivantes en el área de distribución afectada (neuralgia posherpética) que puede persistir durante varios meses o años o en forma permanente.
La infección en el área del nervio trigémino tiene grandes probabilidades de provocar dolor intenso y persistente.
El dolor de la neuralgia posherpética puede ser agudo e intermitente, o constante y capaz de debilitar al paciente.
TRATAMIENTO
La terapia antiviral acelera la resolución de las lesiones, disminuye el dolor agudo y ayuda a prevenir la neuralgia postherpética, especialmente en pacientes de edad avanzada.
Los medicamentos antivirales que se utilizan para tratar el herpes zóster son aciclovir, valaciclovir, famciclovir. Las dosis estarán dadas por el personal médico.
Las cremas antibióticas tópicas como la mupirocina o la soframicina ayudan a prevenir una infección bacteriana secundaria.
Los analgésicos ayudan a aliviar el dolor. Ocasionalmente, un dolor intenso puede requerir un medicamento opioide. La lidocaína tópica y los bloqueos nerviosos también pueden reducir el dolor.
FISIOTERAPIA EN HERPES ZOSTER
El tratamiento fisioterapéutico para el herpes zóster se enfoca en el manejo del dolor y las secuelas, especialmente la neuralgia postherpética (NPH), y no en la cura del virus en sí.
- Electroanalgesia (TENS).
- Masoterapia, terapia manual.
- Ejercicios de estiramientos,
- Kinesioterapia para recuperar la flexibilidad y fuerza muscular.
MANEJO DEL DOLOR
Electroterapia (TENS): La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea. Puede usarse para tratar el dolor agudo y reducir el tiempo de curación de la erupción cutánea asociada al herpes zóster. Puede usarse de forma segura junto con el tratamiento antirretroviral o como único tratamiento.
El TENS puede llegar a ser tan efectivo como las terapias farmacológicas tradicionales y puede ayudar a reducir o prevenir el riesgo de desarrollar neuralgia posherpética.
La terapia TENS generalmente hace uso de los electrodos los cuales deberán ser colocados en el dermatoma afectado por el herpes zóster, el tiempo y la frecuencia del tratamiento será sujeta a criterio y evaluación del profesional fisioterapeuta, por lo general debería ser aplicada 5 veces por semana, durante un periodo de hasta tres semanas.
Terapias pasivas: La aplicación de compresas frías o calientes puede ayudar a aliviar el dolor agudo y la picazón en la fase inicial.
Terapia manual: Masajes suaves y estiramientos pueden mejorar la flexibilidad y aliviar la rigidez muscular.
Rehabilitación y recuperación
Ejercicio terapéutico: Un programa de ejercicios adaptado, desarrollado con el fisioterapeuta, ayuda a recuperar la fuerza y la movilidad articular, permitiendo volver gradualmente a las actividades diarias.
Movilización neurodinámica: Técnicas para movilizar los nervios pueden ayudar a reducir la sensibilidad del tejido nervioso.
Tratamiento integral: La fisioterapia es un complemento y no reemplaza el tratamiento médico, como los fármacos antivirales, que son la principal estrategia de tratamiento para el herpes zóster.
Iniciar la fisioterapia temprano puede prevenir o reducir la gravedad de la neuralgia postherpética, el dolor crónico que puede persistir después de que la erupción desaparece.
Se recomienda usar ropa holgada de fibras naturales para minimizar la irritación en la piel afectada.
“EL MOVIENTO ES PARTE ESENCIAL PARA MANTENER UNA VIDA ACTIVA”
