El domingo 19 de octubre se llevó a cabo el balotaje entre Rodrigo Paz y Tuto Quiroga, un evento electoral inédito en la historia de Bolivia. En las calles y los recintos electorales se veía filas con pocos votantes, y en efecto: el presidente del TSE, Óscar Hassenteufel, dijo en el transcurso de la jornada: “Efectivamente, parece que la presencia de los ciudadanos no fue, en las primeras horas, como en otras oportunidades; seguramente el factor climático influyó un poco para eso, pero en este momento yo creo que ya está totalmente normalizado”. No obstante, es poco probable que el ausentismo se haya debido al mal clima, o por lo menos solo al mal clima. Es más posible que el hartazgo de buena parte del electorado, cansado de varios meses de noticias electorales e incertidumbre, fuera el que lo decidiera. Con todo, se debe destacar que la jornada electoral transcurrió en calma y orden, y que luego el TSE publicó oportunamente el conteo de votos en boca de urna, transmitiendo una sensación de certidumbre a la ciudadanía. En horas posteriores, el periodista Fernando del Rincón alertó diciendo que aún no se debía cantar victoria, pues el resultado final todavía estaba por verse; sin embargo, según Hassenteufel el resultado en boca de urnas era ya irreversible.
Según el conteo rápido del TSE, el PDC de Paz sumó el 54,5% de los sufragios, mientras que la alianza Libre del expresidente Tuto Quiroga sumó el 45,5%. Cabe advertir que Quiroga postuló en 2005, 2014, 2020 (pero bajó su candidatura antes de llegar a la contienda) y en 2025. En cambio, Rodrigo Paz candidateó por primera vez, obteniendo en este primer intento un meteórico ascenso en su preferencia electoral, la cual remató en su triunfo.
El triunfo de Paz representa un nuevo ciclo político, ya que el populismo autoritario de Morales, García Linera y demás dirigentes del partido azul parece estar enterrado. Se espera que el nuevo ciclo esté lejos de la planificación del Estado y el autoritarismo, que tanto daño le hicieron a la sociedad boliviana.
Paz se benefició con buena parte de los votos del MAS, cuyos bastiones electorales históricamente más potentes están en el occidente del país. Tuto ganó en el oriente. Ello revela que hay todavía un desencuentro marcado en cuanto a los proyectos y visiones de país que tienen las diferentes regiones de Bolivia. Lo del “capitalismo para todos” de Paz fue un ensayo discursivo que al parecer le significó un buen caudal de votos, pero que aún no está bien definido ni en la teoría ni mucho menos en la práctica.
Uno de los versos más sabios de la Biblia dice: “Por sus frutos los conocerán”. Ahora el gobierno Paz tiene el beneficio de la duda, pero el voto no es un cheque en blanco y los bolivianos esperan que el gobierno responda a las necesidades urgentes del país.
No se debe olvidar que la izquierda hundió a Bolivia y que el gobierno que entre en funciones a partir del 8 de noviembre, si desea sacar a flote al país, deberá implementar medidas contrarias a las del MAS, que son básicamente las mismas que aplicaron los populistas autoritarios de toda la región.
