La mañana del 10 de octubre el mundo se enteró de que María Corina Machado, líder de la oposición en Venezuela, había sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz. Pronto activistas, intelectuales y políticos de todas partes felicitaron a la mujer que lideró la oposición al chavismo y, en concreto, a la dictadura de Nicolás Maduro; ella agradeció el premio indicando que este era el triunfo no solo de ella, sino de todo un movimiento que desde hace años lucha por la liberación de Venezuela de un régimen corrupto y abusivo. El comité de los Nobel destacó su papel durante la elección de julio de 2024, cuando compitieron en desigualdad de condiciones Nicolás Maduro y Edmundo González. En aquella contienda electoral, la oposición aseguró haber obtenido una victoria en las urnas, pero aquellas afirmaciones fueron desconocidas por el oficialismo, que nunca presentó pruebas de su supuesto triunfo.
En 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, la oposición venezolana se articuló en torno a varios líderes, pero fue María Corina Machado quien asumió un papel protagónico en una lucha que, en realidad, todavía no está terminada. Machado, ingeniera de profesión, política y profesora, cofundó en 2002 la asociación civil Súmate, entre 2011 y 2014 fue miembro de la Asamblea Nacional de Venezuela y fundó el partido político Vente Venezuela, de tendencia liberal-conservadora. Hace dos años, en octubre de 2023, ganó las elecciones primarias con un arrollador 92 por ciento de los votos; no obstante, el régimen de Maduro la inhabilitó para postularse en las elecciones presidenciales de 2024.
En 2004 promovió un referendo para revocar el mandato de Hugo Chávez, en 2005 se reunió con George W. Busch, en 2014 fue destituida de la Asamblea Nacional de Venezuela y acusada de magnicidio y traición a la patria sin prueba alguna y enfrentó a lo largo de mucho tiempo procesos judiciales por las acusaciones que tenía en contra.
El comité en Oslo le dio el premio por su coraje civil, su liderazgo en la oposición venezolana y su compromiso con la democracia en pro de una transición pacífica del poder. A lo largo de la historia hubo muchos premios Nobel que fueron polémicos, como fue el caso de Carlos Saavedra Lamas, quien lo ganó tras la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay. Sin embargo, otros no suscitaron mayor controversia porque quienes lo ganaron fueron incontrastablemente, ante la opinión pública, hombres o mujeres de paz. Es el caso de María Corina Machado, a quien, además de su lucha política y como activista, se le debe reconocer su energía en el tormentoso ambiente de una dictadura de izquierdas.
La otorgación de este Nobel es alentadora para el mundo democrático y libre, hoy en una crisis y amenazado por factores intolerantes y dictatoriales que provienen, sobre todo, de sectores del progresismo de izquierdas y el mundo musulmán. El Nobel de Machado es esperanzador, además, porque da cuenta de que el jurado de los Nobel ha decidido posicionarse en las antípodas de aquellos que no creen en la libertad.
Un Nobel justo y alentador
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