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Crisis penitenciaria

Siete policías para 444 internas y colapsa penitenciaría de Obrajes

Apenas siete efectivos vigilaban a más de 400 privadas de libertad durante la noche del incendio en el penal de Obrajes. El caos refleja una crisis estructural que autoridades se niegan a reconocer: hacinamiento, violencia y abandono institucional.

La noche del 6 de septiembre no fue una noche cualquiera en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes. Pasadas las 22:00, un grito rompió la rutina del encierro y desató horas de pánico: hubo agresiones, un incendio, tentativa de fuga y hasta un intento de suicidio. Los informes policiales revelaron que solo siete efectivos estaban a cargo de más de 400 mujeres privadas de libertad.

“Es un pedido de ayuda para las cosas que vivimos aquí”, señalaba una nota escrita que acompañaba los reportes oficiales remitidos días después a la Dirección General de Régimen Penitenciario (DGRP), según refleja una crónica periodística publicada por Erbol.

Durante el llamado de lista, las funcionarias escucharon gritos provenientes del segundo piso. Al llegar, encontraron a tres internas atacando a sus compañeras: una era asfixiada con una almohada y otras intentaban defenderse de vidrios rotos y objetos punzocortantes. Las dos agresoras habrían actuado bajo efectos de estupefacientes.

La noche del 6 de septiembre no solo trascendió por este hecho noticioso, sino por lo revelador de los informes policiales: cientos de mujeres viven encerradas sin condiciones dignas ni garantías. Esa noche, el humo no solo invadió las celdas de Obrajes, también desnudó la asfixia institucional de un sistema penitenciario que subsiste con mínimos recursos, donde hasta las funcionarias gritan por auxilio.

 

FUEGO

En medio del disturbio, un incendio suspendió la energía eléctrica en uno de los toldos del patio. El humo invadió los dormitorios y generó pánico en las internas, quienes comenzaron a forzar las rejas y romper una cadena de seguridad.

Ante esta situación descontrolada, el personal policial tuvo que replegarse y dejar a las agresoras para evitar una posible fuga masiva, mientras personal de Bomberos acudía a sofocar las llamas y agentes de la fuerza anticrimen de la zona Sur tomaban las debidas declaraciones.

La situación pareció quedar bajo control después de las 02:50 de la madrugada, tras que la Felcc abandonara el recinto. Sin embargo, la calma no duró: minutos después, una mujer intentó quitarse la vida en el área deportiva, con pedazos de vidrios rotos y un arma blanca. La mujer tuvo que ser reducida y atendida por personal de enfermería.

 

“ESTAMOS SOLAS”

Ante esta crisis estructural, las funcionarias policiales hicieron un llamado urgente a las autoridades del sistema penitenciario, advirtiendo que están en “riesgo constante” ante la precariedad del sistema penitenciario, reflejada en escasez de personal, sobrepoblación carcelaria y ausencia de apoyo psicológico, que no solo afecta a las internas, sino a quienes las custodian.

“Existe mucha preocupación en cuanto a la cantidad de personal que se encuentra prestando servicio de seguridad –interna, con cinco efectivos policiales femeninas; y externa, con dos policías varones– quienes debemos controlar a una población de 444 privadas de libertad”, concluye un informe elevado a instancias superiores de la Policía.

Organizaciones locales e internacional de Derechos Humanos, así como la Defensoría del Pueblo, han advertido reiteradamente sobre la saturación crítica del sistema penitenciario en Bolivia, donde uno de los problemas principales es la falta de personal médico y psicológico.

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