En mérito al compromiso con la justicia restaurativa y la reconstrucción de vidas, el Centro de Reintegración Social para Adolescentes Varones, dependiente del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), apoya a 90 adolescentes y jóvenes, de entre 14 a 18 años, otorgándoles atención integral y formación educativa para que tengan una “visión diferente de la vida”.
El administrador del centro, Miguel Ángel Cornejo, explicó que estas personas reciben atención integral y formación educativa. “Aquí se trabaja para que los adolescentes cambien su forma de pensar, para que tengan una visión diferente de la vida. Queremos que en el momento que salgan sean personas de bien, que continúen estudiando y aporten a la sociedad”, enfatizó.
En esta línea, la directora de la Unidad Educativa Nicéforo Rojas, Felicidad Villegas Mamani, subrayó la importancia de la educación como pilar fundamental para la reinserción social. “Nuestros maestros vienen al centro para que los jóvenes puedan estudiar. La educación ya no puede ser sólo teórica; buscamos que ellos desarrollen también sus habilidades artísticas, musicales y tecnológicas, porque eso les da identidad, confianza y esperanza”, afirmó la educadora.
Este Centro de Reintegración Social cuenta con el apoyo de un equipo multidisciplinario de psicólogos, educadores, trabajadores sociales y abogados, quienes trabajan por la reintegración familiar y social de los adolescentes y jóvenes. Además de brindar atención jurídica y terapéutica, se impulsa la capacitación técnica y el fortalecimiento emocional, y se fomenta la responsabilidad, el respeto y la empatía.
“Lo más importante es que aprendan a perdonarse, a confiar nuevamente en ellos mismos y en la sociedad. La segunda oportunidad es posible cuando hay amor, acompañamiento y esperanza”, apuntó la directora técnica del Sedeges, Beatriz Churata.
FECHA
El Centro de Reintegración Social para Adolescentes Varones cumplió 60 años de historia y transformación. Su origen se remonta al año 1965, en un espacio que funcionaba como la institución asistencial Rosa Galindo Barrientos. Desde entonces ha evolucionado hasta convertirse en un lugar de rehabilitación, reeducación y reintegración de adolescentes en conflicto con la ley. Se garantiza el acompañamiento psicológico, educativo y social para que puedan reinsertarse a la actividad social.
En pasadas horas se realizó un acto de celebración, donde los adolescentes beneficiarios participaron con danza y expresiones musicales. Además, el Sedeges entregó pijamas, sábanas, poleras y diversas prendas para reforzar el bienestar de los jóvenes.
Seis décadas de labor
Centro de reintegración da nueva oportunidad a 90 adolescentes
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