InicioSeccionesOpiniónSeñales autoritarias

Señales autoritarias

Severo Cruz Selaez

Hubo un periodo autoritario, cuando se vulneró la libertad. Se amordazó a quienes pensaban diferente. Se echó al ostracismo a los contestatarios. Se vivía con miedo y temor, en la incertidumbre y la zozobra. Inocentes pagaron por pecadores. Las amenazas recaían permanentemente sobre la población. Oscuros propósitos hacían y deshacían el futuro del país. El esfuerzo ciudadano hizo posible la restitución del sistema democrático que implicaba libertad irrestricta. Eso sucedió el 10 de octubre de 1982. Al fin se logró una transición pacífica hacia un Estado de derecho y pluralismo político.
Un personaje de la barbarie autoritaria lanzó la amenaza, en sentido de que debíamos caminar con “el testamento bajo el brazo”. Es decir que con cualquier motivo y en cualquier circunstancia nos iban a mandar al otro mundo. Solo por haber disentido. Solo por haber cuestionado la tropelía. Estuvimos conminados a caminar, con mucha prudencia. La vida no tenía significación para los angurrientos del Poder. La vida pendía de un hilo, en momentos tan funestos. Condenable actitud que asumieron quienes priorizaron sus intereses particulares. Amenaza que iba dirigida a hombres y mujeres que no comulgaban con los excesos. Con tal señal los gobiernos de turno tendían a perpetuarse en el Poder. Hecho que desbarató mucho la praxis democrática. Despropósito que empañó la suerte de nuestro bendito país.
La bravuconada, venga de donde viniere, jamás arrinconó al pueblo boliviano. Quienes siempre salieron perdiendo fueron los omnipotentes. Quienes creían ser los enviados. Quienes pretendían imponer sus designios, recurriendo inclusive a la fuerza. Menos ha quebrantado el espíritu de lucha popular. Nunca hizo retroceder al movimiento popular que aspiraba a un futuro mejor. Hoy como ayer a todos aquellos que buscaban mejores condiciones de vida. Una canasta familiar que les permita vivir dignamente. Tampoco hizo cambiar de mentalidad ni de actitud política. Su firmeza fue el bastión de los supremos intereses nacionales. La población cree que, más tarde que nunca, llegará la transformación, por el bien común. Es que su temple de acero es un instrumento para alcanzar objetivos históricos. Ello se ha visto a lo largo de la historia Patria, en dictadura y democracia.
El respaldo de la opinión pública interna y externa fortalece la libertad. Pese a que se impone la ruina económica y social, provocada por quienes se perpetuaron en el Poder. En medio de esta realidad se cumplirá la próxima jornada electoral. Pero bajo aquel consenso los bolivianos se sienten seguros y seguirán bregando por la consolidación definitiva de la libertad en democracia. No desean vivir la experiencia socialista, conculcadora de la libertad. En algunos países de la región, sin ir lejos, se persigue, se encarcela y se tortura, a quienes no comulgan con la izquierda internacional. El hambre y la miseria han destruido a sus poblaciones. Y la falta de medicamentos provocó muchos decesos.
En suma: ojalá se imponga la cordura en política.

Artículo anterior
Artículo siguiente
ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES