Por Ley del 22 de septiembre de 1915, se conmemora el denominativo de esta tierra colorada y hermosa que me vio nacer, “Guayaramerín”. Una fecha que es mucho más que un simple recordatorio histórico para celebrar su aniversario; es una oportunidad para rendir homenaje a la inquebrantable fortaleza de su gente y reflexionar sobre el pasado, alabar el presente y, sobre todo, visualizar con esperanza el futuro de progreso que juntos estamos construyendo.
Guayaramerín ha sido históricamente un punto crucial en la visión de desarrollo e integración regional del norte amazónico beniano y boliviano.
Como lo estudiamos y demarcamos en su momento, su privilegiada posición geográfica la convierte en la llave para transformar al Departamento del Beni en el eje principal de una red de corredores viales amazónicos y fluviales, un plan de desarrollo vital que venimos promocionando hace varios años, impulsándolo desde el corazón de Guayaramerín y de otras latitudes, buscando conectar el este con el oeste sudamericano, uniendo el Atlántico con el Pacífico. Lo que al principio parecía una ilusión, hoy se ha convertido en una posibilidad tangible que impulsa nuestro espíritu de trabajo.
La materialización más emblemática en el último tiempo de esta lucha perseverante, es la tan ansiada construcción del puente binacional sobre el río Mamoré. Este proyecto, que une Bolivia y Brasil, no es una simple obra. Es el símbolo de años de insistencia, de gestiones incansables y de una fe inquebrantable. Durante mucho tiempo, los ciudadanos fronterizos del norte del Beni, esperamos el cumplimiento de los compromisos del Brasil. Pero la tenacidad de valerosas personalidades de Guayaramerín y del Beni nunca flaqueó, obviamente con la ayuda decidida también de personalidades y políticos brasileños, que con su empeño constante, su negativa a rendirse, fueron la razón por la que hoy celebramos la reciente autorización en Brasil del inicio de obras del puente binacional. Cada gestión, cada reunión, cada voz alzada, cada participación, cada promoción, cada reclamo, cada manifestación, cada nota enviada, fue una pieza simbólica de este puente que pronto será una realidad.
Este logro nos da una lección fundamental. Que la unidad y la fuerza de un pueblo decidido, pueden movilizar a representantes locales y nacionales, atravesando selvas y cruzando ríos para integrar a dos países hermanos. Lo que nos demuestra que cuando nos proponemos un objetivo claro y trabajamos sin descanso por él, los resultados llegan. El puente no solo conectará dos orillas, sino que unirá economías, culturas y pueblos, prometiendo una nueva era de prosperidad para nuestra frontera boliviano brasileña.
En este aniversario, honramos a esos luchadores anónimos y a los reconocidos, renovando nuestro compromiso con Guayaramerín; sigamos su ejemplo, que este logro nos impulse a continuar trabajando por los grandes objetivos trazados, por mejorar la calidad de vida de nuestros habitantes, y por posicionar a nuestra ciudad como hub terrestre, aéreo y fluvial, haciendo de esta tierra valerosa el corazón palpitante de la integración sudamericana. Sigamos adelante, por nuestro progreso, con la ayuda de Dios.
¡Felicidades, Guayaramerín!
El autor es Abogado, hijo de Guayaramerín.
