Si bien el libro ‘Historia del Cine Boliviano’ (1983) de Alfonso Gumucio Dagron, es uno de los textos más completos sobre la materia, aún existen pasajes poco explorados, en especial aquellos que narran hechos ocurridos fuera del país y que involucran a Bolivia.
Uno de estos episodios es la participación de Gustavo Adolfo Otero como delegado boliviano en el ‘Primer Congreso Hispanoamericano de Cinematografía’, realizado en Madrid (España), del 1 al 10 de octubre de 1931. Cabe señalar que, en un principio, se había designado para tal representación al entonces Cónsul de Bolivia en Madrid, Rafael Suárez Rivas.
En sus ‘Memorias de Gustavo Adolfo Otero (Nolo Beaz)’ (1977) menciona este acontecimiento de manera muy breve: “Estando en Madrid, recibí también orden de concurrir a un Congreso de Cinematografía. Aparte de los ilusorios planes que se trazaron, el Congreso dio lugar a conocer una colección admirable de artistas bonitas que en ese momento triunfaban en el teatro”.
En la presente nota se busca rescatar y describir otros aspectos de la participación de Otero en dicho evento, aportando nuevos detalles a la historia del cine boliviano.
En ese sentido, una de las primeras apreciaciones de Otero sobre dicho encuentro, expresa: “…ha sido el caldo de cultivo de los gérmenes propicios quedarán vida a la industria del celuloide en los distintos países que forman el territorio espiritual integrado por España y las repúblicas americanas de su origen…”.
Cabe destacar que en esta ocasión, el escritor y diplomático boliviano presentó una ponencia titulada: ‘Función Social del Cinematógrafo en Hispano-américa’, como parte de la sección dedicada al cine cultural y educativo. Dicha ponencia fue tan bien recibida que numerosos delegados recomendaron su adaptación por parte de los gobiernos participantes.
Respecto a los problemas fonéticos generados por el cine sonoro y la necesidad de emplear un castellano ortológico, Otero manifestó públicamente en un elegante discurso: “…el cine sonoro viene a ser el instrumento que faltaba para esta labor pedagógica sobre las muchedumbres, y al que debemos abrirle aso, saludándole como a un verdadero maestro que construirá a la perfección del lenguaje. Así los americanos de sangre indígena que pensamos y sentimos en vernáculo, hablaremos el español que es la legua de España y que también es nuestra…”.
A modo de conclusión, la participación de Otero en representación de Bolivia en el Primer Congreso Hispanoamericano de Cinematografía, constituye un hito significativo para la historia cultural de nuestro país. Además, refleja el séptimo arte como una herramienta de integración y desarrollo.
Bolivia en el Primer Congreso Hispanoamericano de Cinematografía
José E. Pradel B.
- Advertisment -
