InicioSeccionesOpiniónUn momento de génesis normativa: “Soft Power” y la crisis climática

Un momento de génesis normativa: “Soft Power” y la crisis climática

Luis Xavier Ávalos Bozo

Un 21 de marzo de 1994, entra en vigor la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC). Este instrumento internacional, reconoce no solo la urgencia de tomar consciencia sobre los efectos del cambio climático, sino, sobre todo, armonizar esfuerzos globales conducentes hacia la mitigación y la adaptación, en contextos ambientales y climáticos ascendentemente adversos. Aún con ciertas limitaciones funcionales, o su equivalente más complejo: programáticas. Entonces, surge el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC). ¿Su misión? Aportar evidencia desde la investigación científica, el relacionamiento interdiscursivo de las disciplinas técnicas y, en especial, desde la asimilación de una responsabilidad, quizá diferenciada, pero insoslayablemente común. Aun así, no fue suficiente.

Ni el Acuerdo de París, ni alguna de las Conference of the Parties (COP), en el orden de 29, que vinieron en subsecuencia. Tanto así, que hace algunos días la Corte Interamericana de Derechos Humanos (IACHR) emite la Opinión Consultiva (OC-32/25) sobre “Emergencia Climática y Derechos Humanos”, en el contexto interamericano.

Y, poco después, la Corte Internacional de Justicia de La Haya (ICJ), hizo lo propio con la Opinión Consultiva sobre las Obligaciones de los Estados respecto al Cambio Climático, en atención a la solicitud expresa de la Asamblea General de las Naciones Unidas, inserta en la Resolución N°77/276.

Entonces surge una pregunta: ¿Por qué?

Y entonces emerge la cruda realidad:

  • Comencemos por las Emisiones globales de Gases de Efectos Invernadero (GEI), en alza constante desde 1994. En aquel entonces, las emisiones globales de CO₂ equivalentes eran de aproximadamente 23.000 MtCO₂e. En 2023, éstas se situaron por encima de 40.000 MtCO₂e, es decir, un aumento superior al 70%.
  • A su vez, el Global Carbon Budget (Presupuesto Global de Carbono) 2023 reporta que las emisiones fósiles alcanzaron un récord de 36.8 GtCO₂, con China, EEUU, la UE e India liderándolas. Con el ritmo actual, «presupuesto de carbono» para limitar el calentamiento a 1.5°C, quedará agotado en menos de una década.
  • Y si toca hablar del aumento de la temperatura… En 1994, el aumento de la temperatura global respecto a niveles preindustriales era de aproximadamente +0.4 °C. En 2023, la media anual alcanzó los +1.45 °C, siendo julio de 2023 el mes más cálido jamás registrado. El umbral de 1.5 °C –clave del Acuerdo de París– está en riesgo de sobrepasarse de forma permanente antes de 2030, según la Organización Meteorológica Mundial (WMO) y el IPCC.
  • En paralelo, el derretimiento acelerado de criosferas (zonas planetarias congeladas): En 1994, la masa de los glaciares se reducía de forma moderada, pero hoy se acelera exponencialmente. Por un lado, el Greenland Ice Sheet (Glaciar de Groenlandia) y el Antarctic Ice Sheet (Glaciar Antártico), pierden más de 400 Gt de hielo al año, frente a menos de 100 Gt/año en 1994. En paralelo, el nivel del mar ha aumentado unos 9 cm desde 1994, y con el ritmo actual es el doble que el registrado en el Siglo XX.
  • O, el punto más álgido, financiamiento climático: En la COP15 (2009), se prometieron 100.000 millones USD anuales para 2020 (ese año, cayó la pandemia y cayeron, también, las expectativas de financiamiento). Además, la OECD reportó que recién en 2022 se habría alcanzado esa cifra, con 2 años de retraso y con serias dudas sobre la “adicionalidad” de los fondos, pero ese pronóstico falló. Por último, los países más vulnerables solo acceden a una fracción mínima del financiamiento total, reforzando las inequidades estructurales.

Desde 1994, la arquitectura ambiental global no solo ha fracasado en mitigar la crisis climática, sino que el deterioro se ha intensificado en todos los indicadores clave: emisiones, temperatura, criosfera, desastres y financial accountability.

Este estado de emergencia ha acelerado la búsqueda de respuestas legales más contundentes, a través de la activación de mecanismos de interpretación jurisdiccional internacional, como las Opiniones Consultivas.

Pero, esto no representa una evolución natural del derecho internacional, sino más bien una reacción correctiva ante la parálisis sistémica de los regímenes vigentes…

 

El autor es abogado, escritor e investigador.

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