Ojalá vengan días mejores para la Patria, lo deseamos de corazón. Pensando en el devenir de nuestros hijos y de nuestros nietos. Que nos permitan a los bolivianos, que sumamos una población de más de once millones de habitantes, sobrevivir con dignidad, en esta etapa de la debacle económica, legado de los gobiernos de turno. Tema que no será resuelto por la “varita mágica”, de quienes asumirán el Poder después del balotaje. Que aún demandará mucho sacrificio del conjunto ciudadano. En ese contexto esperamos que no surja el descontento ni el desencanto político social, que sería fatal para los destinos nacionales. Para la democracia, restituida en 1982. La coyuntura no es halagüeña. Es incierto el futuro mediato e inmediato. Dios no desampare a nuestros compatriotas, cuya mayoría apenas subsiste con la cacerola vacía. He ahí la nefasta experiencia de tinte socialista.
Se ve y se escucha de todo, en este periodo del balotaje. Hasta lo más inverosímil. Hay gente que ofrece el paraíso en la tierra. Sin tomar en cuenta la desastrosa situación económica. Lo hace sin escrúpulo. Estila pura demagogia. A raíz de ello ciertos políticos han perdido no solo credibilidad sino respaldo popular.
La población boliviana por primera vez, en la historia, concurrirá a la segunda vuelta electoral. Con dos candidatos que difieren en sus discursos. Uno de ellos supuestamente izquierdista y el otro de tendencia conservadora. Uno, exalcalde de la ciudad de Tarija y el otro, expresidente de la República de Bolivia. Sea quien fuere gobierno, a partir de noviembre venidero, tendrá la difícil tarea de sacar a Bolivia de su postración económica, solucionar la escasez de combustibles y de la divisa norteamericana. Principalmente abaratar la canasta familiar, cuyo costo es prohibitivo para los sectores populares. Para todo ello se requerirá el concurso de países democráticos amigos y de organismos financieros internacionales. Sin ello estaremos en las mismas de siempre. Es que Bolivia no tiene tecnología, maquinaria ni inversión, para explotar sus recursos naturales y generar de esta manera dólares para el erario nacional. Entre tanto tenemos vecinos que exportan ingentes cantidades de cobre, hierro, petróleo y soya. En ese marco, tienen una economía saneada.
La ciudadanía deberá hacer conciencia, del momento histórico que vive el país, para elegir al nuevo gobierno en las urnas. Jamás hacerlo ciegamente o ignorando la realidad. No debe incurrir en equivocaciones, que más adelante podría acarrear frustraciones. Que podrían reavivar el caos y la anarquía. Que sería muy tarde para expresar el “mea culpa”. Para golpearse el pecho. Porque la cosa estaría hecha. Ni vuelta que dar. Porque quienes se hicieron del Poder, tanto en dictadura como en democracia, nunca trataron de soltarlo, sino que buscaron perpetuarse en él. Pese a la pobreza que generaron.
En suma: que Dios ilumine a los bolivianos para que elijan un gobierno responsable.
Días mejores para la Patria
Severo Cruz Selaez
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