La Compañía de Bailes Tradicionales “Charito Carazas” cumple 25 años de entrega, disciplina y pasión por el folklore boliviano, dos décadas y media de representar con orgullo a Bolivia.
“Ha sido un camino donde hemos trabajado por la preservación de nuestras raíces y, al mismo tiempo, hemos innovado con propuestas artísticas que dialogan con lo moderno sin perder la esencia de lo nuestro”, afirmó la maestra Rosario Carazas, directora de la reconocida institución dancística nacional, en la entrevista que le hizo La Guía.
LG: ¿Qué evaluación haces de estos 25 años de trabajo?
R: La evaluación es positiva porque consolidamos un espacio en el que la danza, la música y la identidad se proyectan con fuerza a nivel nacional e internacional. Cada presentación ha sido una oportunidad para reafirmar que la cultura boliviana está viva, en constante evolución, y que nuestra labor ha contribuido a que nuevas generaciones se enamoren del arte y lo mantengan vigente. Estos 25 años son una celebración de logros, pero también un compromiso renovado para seguir construyendo historia a través del folklore.
LG: ¿Qué tanto cambió la institución en este tiempo?
R: Vimos pasar varias generaciones que con su talento y entrega fueron construyendo y enriqueciendo nuestro trabajo. Al mismo tiempo, la danza en el mundo también atravesó constantes transformaciones, y nosotros supimos adaptarnos a ellas sin perder nuestra esencia, respetando el vestuario y rescatando detalles que pusieron un sello seco en la compañía.
LG: ¿Cuál fue el mayor logro en estos 25 años?
R: No puede resumirse en un solo logro, porque nuestra historia está construida por muchos hitos (…). Hemos recibido reconocimientos de autoridades, ministerios, secretarías, personalidades culturales y también a nivel internacional, lo que demuestra que nuestro trabajo trasciende fronteras. Cada premio, reconocimiento y aplauso, cada escenario conquistado, representa a la compañía y a la riqueza cultural de todo un país. Por eso, hablar de un único logro sería limitar la grandeza de lo que juntos hemos construido: una trayectoria sólida que honra a Bolivia y a su folklore en cada paso.
LG: ¿Qué quedó pendiente?
R: Queda muchísimo por hacer (…). Queremos seguir creando, innovando y mostrando al mundo la grandeza de nuestras tradiciones. Tenemos el compromiso de trabajar con las nuevas generaciones, porque en los niños y jóvenes está el futuro y el relevo de esta herencia invaluable. Como compañía, seguimos con la visión clara de aportar, crecer y dejar una huella más profunda en la historia cultural de nuestro país. Y así será.
LG: ¿Sabes cuánta gente pasó por la institución?
R: No tenemos un cálculo exacto (…), pero sí tenemos la certeza de que han sido muchísimas personas. Lo más valioso es que no solo se formaron como bailarines, sino que recibieron una formación tan sólida que varios de ellos crearon sus propias compañías, llevando adelante el arte y la cultura con la misma pasión. Eso, para nosotros, es una de las mayores satisfacciones: ver cómo la semilla que sembramos continúa floreciendo en distintos escenarios.
LG: ¿Qué espectáculo o gira les marcó en estos años?
R: No podríamos hablar de un solo espectáculo o gira que haya marcado nuestra trayectoria, porque cada presentación ha tenido un valor único y especial. Nunca repetimos repertorio y esa es la esencia de nuestra gestión: la constante investigación y renovación artística.
Cada escenario nos reta a mostrar algo nuevo, y cada vez que viajamos llevamos con orgullo un abanico de danzas, ritmos y vestuarios que reflejan la inmensa riqueza cultural de Bolivia (…).
LG: ¿Cómo será la celebración de este aniversario?
R: Será un momento muy especial. Tendremos la dicha de contar con grupos invitados que nos acompañaron todo este tiempo desde nuestra fundación, como Alaxpacha y Canarios del Chaco, que también compartirán escenario con un grupo que está de moda y particularmente nos gusta mucho, como es Los Trampa, además de una cena y un brindis de honor.
Queremos reunir en esta celebración a todos los que fueron parte de esta gran familia, desde los fundadores hasta las nuevas generaciones, porque estos 25 años son fruto de cada paso, esfuerzo y corazón que hizo posible que la compañía siga viva y creciendo.
LG: ¿Qué significa para ti la Compañía de Bailes Tradicionales “Charito Carazas”?
R: Un sueño hecho realidad. Es el fruto de años de esfuerzo, lágrimas y alegrías, pero también de unión y hermandad con tantas personas que pasaron y siguen siendo parte de este camino. La compañía no es solo un espacio de danza, es una familia que late al ritmo de Bolivia, que transmite identidad y que me ha permitido crecer como persona, artista, maestra y gestora cultural. Es mi orgullo, mi refugio y mi inspiración diaria para seguir compartiendo con el mundo la riqueza de nuestra tierra.
LG: ¿Qué planes tienen para este 2025?
R: Tenemos nuestra presentación en el Teatro Municipal “Alberto Saavedra Pérez” en noviembre y estamos planificando una gira internacional. También realizaremos el cierre de gestión en el Teatro 6 de Agosto, un momento especial para celebrar los logros del año con nuestra compañía. Y, por supuesto, la Fiesta del Rosario en octubre, una tradición muy marcada en nuestra cultura aymara y que me llena de emoción porque nos permitirá reunir a toda mi familia, amigos bailarines y artistas en mi pueblo natal, Sapahaqui, ya que soy la preste del pueblo donde nací (…).
LG: ¿Cómo resumirías los 25 años de vida de la Compañía?
R: Que difícil hacer un resumen. A lo largo de estos 25 años, hemos sido, somos y seguiremos siendo un referente de la danza boliviana en el mundo. Esto no es casualidad: trabajamos de manera honesta, investigamos profundamente nuestras raíces y formamos a niños desde temprana edad para que tengan una excelente formación artística. Nuestro compromiso incluye el rescate de danzas y vestuario, revitalizando tradiciones que muchas veces se presentaban de manera olvidada o incompleta, y llevándolas al escenario con autenticidad.
Los trabajos de investigación que realizamos han sido pioneros: limpiamos y reconstruimos danzas en escena por primera vez, y aunque muchos compañeros posteriormente copiaron estas ideas, incluso presentándolas como propias, podemos decir con orgullo que somos su referente. Ver crecer a bailarines desde los 4 años y ahora integrarlos a los elencos oficiales, es una de nuestras mayores satisfacciones. Incluso algunos de nuestros alumnos regresan con sus hijos para que la “leyenda” continúe; esa transmisión generacional nos llena de emoción y orgullo.
Hemos tenido la fortuna de viajar y mostrar nuestra danza en muchos países y países lejanos como Japón y Grecia, donde un ballet folklórico boliviano nunca había llegado, presentando una diversidad de danzas más allá de Caporal y Morenada.
