Quienes resulten gobierno tomarán medidas, para superar el momento económico adverso. De manera urgente e imperiosa. En el marco de los resultados electorales de la segunda vuelta. Legitimados por el voto ciudadano y buscando honrar la oferta electoral. Sea quien fuere el nuevo. Que nadie se rasgue las vestiduras, ante esa realidad inevitable. El propósito será salvar a Bolivia, de una catastrófica situación. Acá no se trata solo de ganar elecciones, sino de ratificar el servicio incondicional a la Patria. Así baje o no la popularidad.
La solución no caerá del cielo ni surgirá por arte de magia. Será el logro del talento, de la sabiduría y del coraje, de aquellos elementos que han vivido de la política y que asumirán el papel de dignatarios de Estado. Con guitarra, es otra cosa. La tarea será recuperar credibilidad, con hechos. Los discursos tendrán que ser sustituidos por realizaciones. Las promesas tendrán que ser efectivizadas, con cualquier costo. El afán de elaborar libretos para los debates, ya no tendrá cabida, ni las baladronadas electorales. Actitudes que pasarán a la historia, sin pena ni gloria. Pero que dejarán enemistad y resquemor. Heridas que no se restañan fácilmente. Que sangran de por vida.
Tendrán que pensar y actuar en función de país. Proponiendo una agenda para encarar problemas como la escasez de combustible, el elevado costo de la canasta familiar, el índice de la pobreza y del desempleo que va en aumento, la ausencia de la moneda norteamericana. Teniendo en mente la reactivación de la economía. Es lo prioritario, por el momento. Buscando la estabilización económica, que genera producción y atrae dólares. Algunos países se solventaron exportando vino o jugo de naranja. El país ha generado últimamente divisas exportando soya, madera y oro, entre otros productos.
Que tomen las medidas que el caso amerita. Que lo hagan inspirados en las necesidades y aspiraciones de los sectores de escasos recursos económicos. Que son numerosos y que han perdido el poder adquisitivo. Que sobreviven a duras penas, con una costosa canasta familiar. Con artículos de consumo, que son inalcanzables. Ahora que se hizo un lujo consumir carne de res, cuyo costo ha aumentado enormemente. Y tiende a desaparecer el pan de batalla. Todo ello debido a la crisis económica que nos legaron, quienes detentaron el Poder en los últimos veinte años. De ahí que nos interesa la suerte de las personas que fueron engañadas y frustradas en el Estado Plurinacional. Ni en las dictaduras militares, hubo tanta postergación social.
No nos interesa la suerte de los nuevos ricos. Tampoco de quienes se enriquecieron explotando los recursos naturales de manera ilegal y atentatoria a los intereses nacionales. Que no contribuyeron debidamente al erario nacional. Ellos tienen dinero de sobra. Tienen la cacerola llena de artículos de consumo.
En suma: ojalá se impongan tiempos mejores, a partir de la segunda vuelta electoral.
De cara al futuro
Severo Cruz Selaez
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