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La fotografía de Nadie 2

Mientras que la primera película de Nadie hacía referencia a los antiguos westerns y al cine de acción coreano, el director Timo Tjahjanto y el director de fotografía Callan Green querían crear una nueva estética para Nadie 2. La primera película estaba ambientada en un entorno urbano invernal, y esta película es todo lo contrario. “Sin duda, esta entrega es la prima veraniega de Nadie”, expresa Tjahjanto. “Queríamos un arcoíris de colores” que evocara tanto un aislamiento melancólico, como imágenes vibrantes. “Una de nuestras referencias es esta hermosa película de Wim Wenders titulada Paris, Texas. Estudiamos las imágenes y, de alguna manera, encajaban con nuestra paleta”.
Green dice que gran parte de su inspiración también provino de la fotografía fija, aunado a influencias eclécticas como Sexy Beast y The Big Lebowski. “Timo y yo quisimos que Nadie 2 se sintiera rica, colorida y cinematográfica, manteniendo al mismo tiempo y en la medida de lo posible, una cualidad orgánica y realista”, explica Green. “Esta película es vibrante y saturada a simple vista, pero siempre con un toque de peligro acechando bajo la superficie”.
El resultado es nada parecido a una película de acción convencional. “Timo es conocido por su acción grandilocuente y tiene sus propios seguidores en el género de acción”, dice el productor David Leitch. “Callan tiene un estilo de iluminación hermoso y, junto con Timo, han creado una visión cuidadosamente custodiada para la película. La cinematografía es gráfica y llena de color. Te permite evadirte en el mundo de las vacaciones y sumergirte en el submundo de lo que ocurre en este pequeño pueblo. Timo y Callan utilizan el estilo visual para contar una historia de una forma divertida y cautivadora”.
Green usó iluminación para realzar el colorido de los intrincados sets del diseñador de producción Michael Diner. “Rodamos una de nuestras escenas en una antigua tienda que vende hot-dogs que ha existido en Winnipeg durante años”, cuenta Diner. “Fue toda una sorpresa entrar allí y ver cómo Callan daba forma a los sets con la luz y el color. Sus elecciones fueron muy atrevidas”. Green añade: “Como siempre, el diseño de producción de Michael fue un factor crucial para permitir que las imágenes cobraran vida. Su trabajo con iluminación práctica y su elección de la utilería nos dio mucho sobre lo cual construir. Disfruté mucho colaborando con Michael —desde el principio hubo una sinergia maravillosa, y eso se refleja en la cohesión visual y la atmósfera de la película”.
Para definir el lenguaje visual, Green y Tjahjanto dedicaron semanas de la preproducción a la creación de un lookbook compartido. “Como nunca antes habíamos trabajado juntos, este enfoque nos brindó el espacio necesario para encontrar la dirección de la película de una manera divertida y creativa”, señala Green. “También significó que compartiéramos un lenguaje visual claro al entrar en la fase de producción. Pusimos en storyboards lo más que pudimos, que al final terminó cubriendo aproximadamente el 50 % de la película, y también elaboramos una lista detallada de tomas para cada escena. Ese nivel de preparación fue invaluable al rodar con un calendario apretado, en varias locaciones y, a menudo, con varias cámaras funcionando simultáneamente”.
Rodada en pleno verano en Winnipeg, Canadá, el escenario estival de la película brindó nuevas oportunidades al equipo. “Nos planteó algunos retos, pero también nos ofreció una luz natural increíble y largas horas doradas con las que jugar”, relata Green. “Rodamos con la cámara ARRI 35 y lentes anamórficos de la serie T de Panavisión. Esa combinación de recursos —junto con la hermosa LUT (Look Up Table) creada por Dave Hussey de Company 3 que capturaba la luz a la perfección, nos permitió llevar la iluminación a un mundo audaz, vibrante y colorido, pero siempre con una oscuridad subyacente que reflejaba el mundo más peligroso en el que se ve envuelto Hutch Mansell”.
Esa sensación de peligro inmersivo se transmite a través de las secuencias de acción de la película. “Nuestras escenas de peleas tenían que ser envolventes y cinéticas, y transmitir fuerza no sólo a través de la coreografía, sino también a través de las imágenes”, expresa Green. “El trabajo de cámara debía complementar eso —ser enérgico, visceral, pero sin resultar excesivamente llamativo ni forzado”. Esa energía es capturada en la pelea del ascensor de la película, que fue rodada en un hotel real y en un set construido a la medida. “El ascensor del set se construyó un poco más grande que uno de tamaño real con paredes prácticas que se podían abrir”, explica Green. “El giro de 360 grados que logró nuestro operador de la cámara A MATT SCHWEEN fue un momento muy satisfactorio, tanto desde el punto de vista técnico como visual, y es un ejemplo del tipo de colaboración que hizo que fuera tan divertido rodar esta película”.
El nivel de detalle en la cinematografía de la película, dice Green, proviene tanto de la extensa preproducción y la fortaleza del equipo detrás de cámaras. “Lo que distingue a esta película es cómo hemos logrado incorporar la sensibilidad de la acción característica de Timo, al tiempo que hemos creado un mundo cinematográfico, estilizado y divertido al cual escapar”, afirma Green. “Y nada de esto habría sido posible sin un equipo increíble detrás de cámaras. Tuve la fortuna de trabajar junto con algunas personas verdaderamente extraordinarias. Desde las calles soleadas de un pequeño pueblo hasta las sombras del submundo criminal, la cinematografía siempre refleja la dualidad del viaje de Hutch —y no podría estar más orgulloso del resultado final”.

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