Lic. Jaime J. Ticona Pardo – Fisioterapeuta, Kinesiólogo Facultad de Medicina U.M.S.A.
¿QUÉ ES UN DESGARRO MUSCULAR?
Un desgarro muscular, o rompimiento de fibras musculares, es una lesión en la que las fibras musculares se rompen o se estiran demasiado. Esto puede ocurrir durante actividades físicas intensas, levantamiento de objetos pesados o incluso por movimientos bruscos.
El desgarro muscular provoca un dolor muy intenso que obliga a la persona que la padece a suspender la actividad que realiza, ya que al contraer el músculo se pone en tensión el área lesionada. Cuando se produce una rotura de fibras o rotura fibrilar, siempre viene precedida de un dolor agudo concreto y localizable. Las personas que las sufren en ocasiones describen estos dolores como si hubieran recibido una pedrada, una patada o un corte.
CLASIFICACIÓN DE LOS DESGARROS MUSCULARES
Otra clasificación comprende seis tipos diferentes de desgarros considerando sus características:
1) Desgarro Miofascial
2) Desgarro Fibrilar
3) Desgarro Multifibrilar
4) Desgarro Fascicular
5) Desgarro masivo o total con o sin avulsión ósea
6) Adherenciolisis.
CAUSAS PARA QUESE PRODUZCA UN DESGARRO MUSCULAR
Se puede producir de varias maneras entre ellas tenemos:
- Lesiones directas, como consecuencia de una contusión o golpe. Evidentemente un golpe directo a un músculo provoca el rompimiento de sus fibras, pudiendo catalogarlo como desgarro muscular.
- Por esfuerzo excesivo, o estiramiento repentino, en que el músculo es estirado más allá de la capacidad que tiene el mismo naturalmente para estirarse.
- Por sobreesfuerzo, de forma indirecta, como consecuencia de una elongación brusca del músculo generalmente producida por una contracción rápida y fuerte del mismo. Donde pese a la fatiga se continúa con la actividad física, Esta es la forma más común en la que suele producirse el desgarro muscular.
FACTORES DE RIESGO:
Sedentarismo, mala condición física, mala hidratación y enfermedades metabólicas.
SINTOMAS
Dolor: Puede variar de leve a severo, y a menudo empeora con el movimiento del músculo afectado.
Hinchazón: Inflamación en el área lesionada.
Dificultad para mover el músculo: Limitación en la capacidad de movimiento debido al dolor y la lesión.
Espasmos musculares: Contracciones involuntarias del músculo afectado. Entre los síntomas más comunes están: dolor, dificultad para mover el músculo afectado, hinchazón y espasmos.
DESGARROS MÁS COMUNES
DESGARRO DE ISQUIOTIBIALES.
Este tipo de desgarro se produce sobre todo en deportes que requieren de una contracción de los isquiotibiales para desacelerar bruscamente en una carrera. Sucede sobre todo en deportes como el atletismo o el fútbol.
DESGARRO DE PANTORRILLA.
También llamado “síndrome de la pedrada”, como mencionamos anteriormente. Es la rotura de los gemelos (TUSUS), músculos ubicados en la pantorrilla, sobre todo cuando se le exige un manejo de carga mayor al que puede soportar (en los saltos, por ejemplo).
DESGARRO DEL MANGUITO ROTADOR.
El manguito rotador es un conjunto de músculos que mantienen la cabeza del hombro adosada a la cavidad glenoidea de la escápula. El tendón de inserción del manguito de los rotadores es muy pequeño, y susceptible a romperse debido a los esfuerzos repetitivos.
DESGARRO DE MÚSCULOS PARAVERTEBRALES LUMBARES.
Siempre nos dicen que al levantar peso desde el suelo es necesario agacharse y flexionar las rodillas y tienen razón: cuando se intenta levantar una carga flexionando el tronco se fuerzan unos músculos pequeños que se encuentran a lo largo de la columna que son estos.
TRATAMIENTO:
Reposo: Evitar actividades que puedan agravar la lesión.
Compresión: Usar una venda de compresión para ayudar a controlar la hinchazón.
Declive terapia: Mantener la zona lesionada elevada por encima del nivel del corazón para reducir la inflamación.
Medicamentos: Analgésicos de venta libre (paracetamol, ibuprofeno) o medicamentos recetados por un médico para el dolor y la inflamación.
Cirugía: En casos graves, puede ser necesaria la cirugía para reparar el desgarro.
TRATAMIENTO FISIOTERAPEUTICO Y KINESICO
Fisioterapia: Ejercicios de rehabilitación para restaurar la fuerza y la flexibilidad del músculo afectado.
Crioterapia: Aplicar hielo en la zona lesionada para reducir la inflamación y el dolor.
PRIMERA FASE
Masaje de drenaje: el drenaje linfático manual y otras técnicas de masaje drenante, ayuda a evacuar el exceso de inflamación que se produce, mejorando así el cuadro doloroso característico de los primeros días.
Kinesiotaping o vendaje neuromuscular: para desgarros musculares o roturas de fibras La aplicación de kinesiotaping o vendaje neuromuscular en la rotura fibrilar ayudará a la reducción del hematoma que ocurre posteriormente al desgarro muscular.
Movilización pasiva asistida: dentro la primera fase del tratamiento, transcurridos dos o tres días después de una rotura de fibras o desgarro muscular es recomendable movilizar el área de manera lenta y según la tolerancia del paciente con ejercicios de movilización pasiva y controlada.
SEGUNDA FASE
Aplicación de calor: En la segunda fase del tratamiento, en un proceso de consolidación, en la que la fase aguda de inflamación, rubor y calor se a controlado, normalmente al cuarto día, podemos aplicar calor local y suave sobre la zona. De esta manera mejorar e incentivar los procesos de curación del desgarro muscular: el calor en la zona mejorará y activará la circulación local.
Movilización activa: En la segunda fase del tratamiento, a partir del día 4 o 5 es recomendable empezar a activar la zona dañada mediante movimiento suave. Debe realizarse de manera cuidadosa y supervisada, ya que en la fase de recuperación el músculo se verá beneficiado de una movilización y contracción activa del mismo, esto mejorará y orientará de manera adecuada las fibras musculares.
TERCERA FASE
Vendaje compresivo: para la tercera fase del tratamiento, fase de recuperación temprana, es muy interesante realizar un vendaje ligeramente compresivo en la zona. Alternando con ejercicios de activación del músculo lesionado. En esta fase se recomienda realizar contracciones isométricas y ejercicios que no impliquen un esfuerzo contráctil intenso y repentino de la musculatura. La hidroterapia es también recomendable en esta fase.
Estiramientos suaves: para la tercera fase, a partir del décimo día, aproximadamente, podemos realizar ejercicios de estiramientos suaves indoloros; el dolor siempre ha de ser una guía para realizar todos los ejercicios de manera tolerable.
Ejercicios de readaptación muscular: para ello tendremos que readaptar tanto la carga como la resistencia muscular de manera gradual siempre evaluando la condición del paciente.
CUARTA FASE
Fase de recuperación total: día 20 en adelante, Esta es la última fase de recuperación, y es en la que la readaptación al ejercicio físico toma especial relevancia. Suele ser la fase que precede a la realización de una actividad deportiva normal.
Ejercicios activos más intensos para la cuarta fase del tratamiento del desgarro muscular o rotura de fibras Para buscar una readaptación muscular completa, en esta fase debemos ir aumentando de manera progresiva la duración e intensidad del ejercicio físico, siempre evitando contracciones bruscas intensas que puedan volver a dañar la musculatura.
“EL MOVIENTO ES PARTE ESENCIAL PARA MANTENER UNA VIDA ACTIVA”
