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Promesa electoral de incremento de Renta Dignidad provocará aumento del gasto en 446%

> El presupuesto para cumplir los anuncios electorales se estima que alcanzaría a 30.000 millones de bolivianos.

Después de que salió a la luz una propuesta electoral, de subir la Renta Dignidad a 2.000 bolivianos al mes, la misma ha generado una gran polémica en el país, con voces a favor y en contra. Los economistas ven poco viable la promesa, ya que significaría un aumento del gasto en 446%. El Gobierno necesitaría un monto total (estimado) de 30.171 millones de bolivianos al año, lo que representaría el 10% del actual Presupuesto General del Estado (PGE) 2025, de acuerdo con el análisis del economista Fernando Romero.
Los candidatos del Partido Demócrata Cristiano (PDC) ofrecieron subir la Renta de Dignidad para personas con jubilación y para aquellas que no la tienen, en un valor de 2.000 bolivianos, mensualmente.
Según datos oficiales, en 2024, la Renta Dignidad benefició a 1.237.380 ancianos, por un monto total de 4.705 millones de bolivianos. En el Presupuesto General del Estado 2025 se ha programado pagar este año 5.529 millones y beneficiar a 1.296.543 personas de la tercera edad, con un incremento del 4% respecto al año pasado, detalló Romero.
Con los últimos datos de la Autoridad de Fiscalización y Control de Pensiones y Seguros (APS), a junio 2025, ya se ha pagado de Renta Dignidad por un valor de 1.804,8 millones de bolivianos, un 33% de lo presupuestado para el 2025, llegando a beneficiar 1.194.632 adultos mayores. Además, se recuerda que a los ancianos “no rentistas” se paga al año un monto 4.550 bolivianos y a los “rentistas” sólo 3.900, ambos incluyen su aguinaldo, informa.
Análisis
La propuesta electoral está enfocada en subir de 350 a 2.000 bolivianos para los “no rentistas” y de 300 a 1.000 para los “rentistas”. Esto significaría para el primero una renta anual de 26.000 y para el segundo de 13.000 (incluyen aguinaldos), con un crecimiento del 471% y 233% respecto a los montos anuales actuales o vigentes.
“A continuación, estimaremos cuanto le significaría al Estado pagar un bono de esta magnitud, tomando como base los datos disponibles que se tienen. Partamos indicando que en el año 2024 del total de beneficiarios de la Renta Dignidad un 21% eran “rentistas” y 79% “no rentistas”. Supongamos que la cantidad proyectada de beneficiarios para el 2025, también se repita para el 2026, y si crece, será en un % reducido”, sostiene.
En ese sentido, ya tenemos las rentas anuales que percibirían tanto rentistas y no rentistas, y así, mediante un simple cálculo matemático, también las cantidades. Se estima que este año los “rentistas” sean 272.274 y los “no rentistas” 1.024.269 ancianos. Por lo tanto, si queremos dar a los primeros una renta dignidad de 1000 bolivianos, nos costaría al año 3.540 millones y a los segundos una renta de 2.000, nos saldría 26.631 millones. En total, si se cumple la promesa electoral, se debe erogar de las arcas estatales un monto total (estimado) de 30.171 millones al año (un incremento del 446% al presupuesto actual), lo que representaría el 10% del actual PGE 2025, manifestó Romero.
Es decir, al país le costaría, si es que se daría una Renta Dignidad de este tipo, 2.514 millones al mes. “Estos 30.171 millones para financiar este bono social, equivale a casi el 50% de todo el presupuesto 2025 para sueldos y salarios del sector público, es un monto casi similar a lo que se destinará a salud o educación (10% del PGE), o es casi el doble de lo presupuestado este año para la subvención de hidrocarburos”, comparó.
Las críticas vinieron de todos lados, pues el candidato a vicepresidente del PDC, Edmar Lara, dijo que, para financiar esa promesa, se anularía la renta de los expresidentes, pero ya hicieron cálculos economistas y la cifra sólo ascendería a 4 millones, con ello el aumento llegaría sólo una ínfima suma.
En una situación de desequilibrio macroeconómico, sobre todo en las finanzas públicas, se debería considerar la implementación de políticas económicas de reajuste fiscal que sean pragmáticas, objetivas, mesuradas y sensatas, recomienda Romero.

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