La idea central que permanentemente se ha transmitido a partir de estas líneas es la biunívoca y justificada relación que existe entre economía y energía. Ahora bien, a partir de tan contundente y demostrada afirmación, en esta nota se incorpora un fundamental principio, como es el de Transición Energética que, básicamente, significa transitar hacia un desarrollo sostenible bajo en emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) provenientes del uso de fuentes energéticas no renovables, como hidrocarburos o carbón, las cuales provocan el Cambio Climático. Se trata de reducirlas y mantener la neutralidad de emisiones de GEI mediante el uso de fuentes renovables, como las que provienen del sol, viento, agua, etc. para el año 2030 y además incorporar eficiencia en el uso energético.
Aquella amalgama de ideas ha conducido a que Naciones Unidas haya desarrollado los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y entre ellos el N° 7 (ODS 7) referido a la cuestión energética y cuyas principales metas son: 7.1 Al 2030, garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos; 7.2 Al 2030, aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas; 7.3 Al 2030, duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética; 7.a Al 2030, aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y tecnologías relativas las fuentes renovables y la eficiencia energética; 7.b Al 2030, ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos, particularmente en los países en desarrollo, como es el caso de Bolivia.
Ahora bien, bajo las indicadas premisas, considero pertinente y necesario, analizar la viabilidad de los planes y programas de gobierno, que para el sector energía ofrecen, prometen y juran ante el “pueblo” las diferentes alianzas que se están postulando para conducir los destinos de la república a partir del presente año, que es el año del Bicentenario. Para mostrar equidistancia y equitatividad, también se ha estudiado la parte de energía del Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) 2021-2025. “Reconstruyendo la economía para vivir bien, hacia la industrialización con sustitución de importaciones”, publicado por el actual gobierno a principios de 2021.
El análisis de tan sesudas propuestas y su literatura respaldatoria, será publicado en futuras ediciones, pero resulta claro advertir que los planes y programas de gobierno analizados se presentan bucólicos o muy enigmáticos en algunos casos, etéreos en otros, sucintos y, por ende, abiertos a la imaginación del “pueblo” en la mayoría de ellos. Existe un par que son repetitivos y otro par que ciertamente solo tienen frases plenas de monotonía.
La transición energética
Héctor Antonio Uriarte Peláez
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