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Por qué debe gestionarse su interacción

El cerebro y el celular

Segunda Parte

Por. Equipo editor

 

Recordemos que…

 

Según a socióloga y psicoanalista doctora Sherry Turkle, el celular es un dispositivo electrónico portátil, diseñado para la comunicación inalámbrica a larga distancia a través de redes celulares. Incorpora funciones avanzadas que van más allá de la telefonía tradicional, como el acceso a internet, la capacidad multimedia (cámara, reproductor de audio/video) y la ejecución de aplicaciones, lo que lo convierte en una herramienta multifuncional esencial en la vida contemporánea, impactando la cognición y el comportamiento humano

 

Asimismo, el cerebro es el órgano principal del sistema nervioso central, ubicado dentro del cráneo, responsable de procesar información sensorial, coordinar el movimiento, regular funciones vitales y generar pensamientos, emociones, memoria, aprendizaje y la conducta compleja. Compuesto por miles de millones de neuronas interconectadas que forman redes intrincadas, permite nuestra percepción del mundo y la interacción con él

 

Desarrollo cerebral y plasticidad

 

El cerebro es un órgano altamente plástico, especialmente durante la infancia y la adolescencia, períodos críticos para el desarrollo cognitivo, emocional y social. La interacción con los celulares durante estas etapas tiene implicaciones significativas para la plasticidad cerebral.

 

  • Riesgos en cerebros en desarrollo. La exposición temprana y excesiva a pantallas puede influir en la maduración de la corteza prefrontal, afectando la autorregulación, el control de impulsos y la empatía (Michel et al., 2020). La estimulación constante y rápida de los dispositivos puede «remodelar» los circuitos neuronales relacionados con la atención, favoreciendo una atención dispersa y una menor tolerancia al aburrimiento, crucial para el pensamiento creativo y reflexivo (Dunckley, 2014). Además, la privación de sueño, a menudo inducida por el uso nocturno del celular, tiene un impacto negativo en la consolidación de la memoria y la función ejecutiva en adolescentes (Cain & Gradisar, 2010).

 

  • Posibles beneficios (con cautela). Si bien los riesgos son notables, un uso moderado y supervisado puede ofrecer beneficios. Los celulares, con aplicaciones educativas, pueden fomentar habilidades de resolución de problemas, creatividad y acceso a información. Pueden facilitar el aprendizaje de idiomas y el desarrollo de habilidades tecnológicas esenciales en el siglo XXI. Sin embargo, estos beneficios están supeditados a un diseño pedagógico cuidadoso y a una mediación adulta que promueva un uso activo y constructivo, en lugar de un consumo pasivo (Livingstone & Helsper, 2008).

 

Aspectos psicosociales y del bienestar

 

Más allá de los efectos cognitivos directos, el uso del celular tiene profundas implicaciones neuropsicológicas en el bienestar emocional y la interacción social.

 

  • Bienestar emocional. La presión social de las redes, el «fear of missing out» (FOMO) y la comparación constante con vidas idealizadas en línea pueden exacerbar sentimientos de ansiedad, baja autoestima y depresión, especialmente en adolescentes (Primack et al., 2017). La dependencia del celular también puede generar un ciclo de estrés y ansiedad si el dispositivo no está disponible o la batería se agota.

 

  • Calidad del sueño. La luz azul emitida por las pantallas de los celulares interfiere con la producción de melatonina, la hormona reguladora del sueño, alterando los ritmos circadianos. El uso del celular antes de dormir se asocia consistentemente con dificultades para conciliar el sueño, sueño fragmentado y menor calidad del sueño, lo que a su vez impacta negativamente en la atención, el estado de ánimo y el rendimiento académico al día siguiente (Chang et al., 2015).

 

  • Interacción social. Aunque los celulares facilitan la comunicación a distancia, su uso excesivo puede desplazar las interacciones sociales cara a cara, fundamentales para el desarrollo de habilidades socioemocionales como la empatía, la lectura de señales no verbales y la resolución de conflictos (Turkle, 2011). La neuropsicología subraya que estas interacciones en persona activan circuitos cerebrales distintos y más complejos que la comunicación mediada por pantalla, esenciales para la cognición social.

 

Recomendaciones desde la Psicopedagogía

 

Desde la psicopedagogía, es crucial establecer estrategias para promover un uso saludable y consciente de los dispositivos móviles, integrándolos de manera beneficiosa en el desarrollo cognitivo y emocional.

 

  • Establecimiento de límites claros. Los padres y educadores deben establecer límites de tiempo y espacios sin pantallas (ej. durante comidas, antes de dormir). Esto ayuda a la autorregulación y a la diferenciación de momentos para la interacción digital y la presencial (American Academy of Pediatrics, 2016).

 

  • Fomento de actividades alternativas. Promover activamente actividades físicas, juegos al aire libre, lectura de libros físicos, interacción social cara a cara y hobbies creativos que no involucren pantallas. Esto diversifica la estimulación cerebral y fortalece otras habilidades cognitivas y sociales.

 

  • Educación y alfabetización digital crítica. Enseñar a niños y adolescentes a evaluar críticamente la información en línea, a identificar contenidos inapropiados o engañosos, y a comprender la privacidad y seguridad en línea. Esto empodera a los usuarios a tomar decisiones informadas sobre su consumo digital (Buckingham, 2008).

 

  • Uso consciente y con propósito. Fomentar un uso intencional del celular, donde el dispositivo sea una herramienta para un objetivo específico (investigación, comunicación necesaria), en lugar de una fuente de entretenimiento pasivo o distracción constante. Estrategias como «desactivar notificaciones» o «modos de concentración» pueden ser útiles.

 

  • Modelado de comportamiento adulto. Los adultos (padres y educadores) deben ser modelos de uso saludable de la tecnología. Esto implica reducir su propio tiempo de pantalla, estar presentes en las interacciones y demostrar cómo se utiliza la tecnología de manera equilibrada.

 

  • Desarrollo de la autorregulación. Trabajar en habilidades de autorregulación y postergación de la gratificación a través de actividades y conversaciones. Explicar cómo el cerebro reacciona a los estímulos del celular puede ayudar a los jóvenes a comprender y gestionar sus impulsos.

 

La relación entre el cerebro humano y el uso del celular es una área de estudio en constante evolución, con implicaciones profundas para la salud cognitiva, emocional y el desarrollo. Desde una perspectiva neurológica y neuropsicológica, se observa cómo los dispositivos móviles activan circuitos de recompensa, impactan funciones ejecutivas y moldean la plasticidad cerebral, especialmente en etapas tempranas. La psicopedagogía, por su parte, ofrece un marco de intervención esencial para guiar un uso tecnológico que promueva un desarrollo integral y saludable. Es imperativo que la sociedad, los educadores y las familias adopten un enfoque proactivo y crítico, basado en la evidencia científica, para gestionar la interacción con los celulares, buscando maximizar sus beneficios educativos y comunicativos, mientras se mitigan los riesgos potenciales para el bienestar cerebral y humano.

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