InicioLa GuíaInauguran el Centro Cultural Museo Marina Núñez del Prado

Inauguran el Centro Cultural Museo Marina Núñez del Prado

La apertura de este espacio cultural es un homenaje a la insigne escultora boliviana que transformó la piedra, el bronce y la madera en símbolos de identidad y humanidad, dando forma al alma de Los Andes. Sus ambientes abrazan el arte y el espíritu de Marina Núñez del Prado. La inauguración será este viernes 1 de agosto.

En el año del Bicentenario de Bolivia, un nuevo capítulo se escribe en su historia con la inauguración del Centro Cultural Museo Marina Núñez del Prado (CCM-MNP), dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FC-BCB).

Este espacio emerge como un tributo vivo a una de las artistas más emblemáticas del país y de América Latina. En el corazón de la ciudad de La Paz —en la que fuera su casa y taller durante décadas—, el museo renace como un centro de arte, memoria y proyección creativa, con la promesa de convertirse en un referente nacional e internacional del pensamiento artístico contemporáneo con raíz andina, destaca la nota de prensa del CCM-MNP.

La artista que talló el viento, que modeló la maternidad como esencia y que transformó el bronce, la piedra y la madera en símbolos de identidad y humanidad, vuelve hoy a hablar a través de su obra, en un espacio que reúne su legado más íntimo y su visión más universal.

Museo con alma: arquitectura, memoria y sentido

La casa que alberga el Centro Cultural Museo Marina Núñez del Prado fue construida a mediados del Siglo XX en el barrio de Sopocachi. Su diseño responde a una visión integral del espacio artístico, con una distribución armónica entre vivienda, taller y galería. Este inmueble, declarado patrimonio, fue restaurado por la FC-BCB, respetando su esencia y dotándolo de infraestructura museográfica contemporánea, accesible y funcional.

La casa es una obra en sí misma, donde cada habitación, pasillo, ventana y patio guarda huellas del proceso creativo de Marina Núñez del Prado.

Además de las doce salas de exposición permanente, llenas de inspiración, fuerza e identidad, se ha habilitado una nueva sala temporal, denominada Telúrico, destinada a muestras contemporáneas, propuestas curatoriales innovadoras, residencias y actividades pedagógicas. Esta sala lleva el nombre de lo telúrico por la conexión de Marina con la tierra y sus elementos y también porque representa un arte que nace de la profundidad de los territorios, de las raíces invisibles que nos conforman.

Casa Patrimonial: Raíces, Nilda y Pensamiento Latinoamericano

El primer nivel del museo conserva el aire doméstico de la antigua casa de Marina. Los retratos de sus padres —Sara Viscarra y Guillermo Núñez del Prado— acompañan una narrativa sensorial que remite a la infancia, al entorno familiar y al despertar de una sensibilidad artística que se formó desde el ejemplo cotidiano y no desde los manuales académicos.

Uno de los espacios más evocadores de esta planta es el antiguo comedor familiar, ahora convertido en sala de exposición, donde conviven esculturas, objetos patrimoniales y mobiliario original. La vida cotidiana y la creación artística no están separadas: se integran. También hay una sala dedicada a sus hermanos y a la profunda influencia familiar, especialmente de su hermana Nilda, artista polifacética y compañera inseparable.

El recorrido culmina con una sala dedicada al Arte Popular y el Pensamiento Latinoamericano, donde se presentan cerámicas precolombinas, máscaras festivas, textiles e instrumentos musicales que formaron parte del universo simbólico de Marina. La muestra recuerda la visita que ella y Nilda hicieron a la Escuela Ayllu de Warisata en 1939, un momento fundacional en su comprensión del arte como semilla de conciencia. Esta planta revela que el arte de Marina no se comprende sin su raíz andina, sin la tierra, sin Warisata, sin la Pachamama.

El Semillero, génesis y evolución de su obra

Subir al segundo nivel es ascender al corazón creativo de Marina. Este piso recrea su taller personal, al que ella misma llamó El Semillero, “porque allí germinan mis creaciones”. No es una sala de exhibición tradicional, sino de una experiencia inmersiva en su proceso artístico: moldes de yeso, herramientas, bocetos y esculturas en greda dialogan con una museografía que pone en valor la dimensión artesanal, experimental y profundamente espiritual de su práctica.

La evolución de su obra se presenta en cuatro grandes períodos:

  • Musical: Esculturas en madera inspiradas en danzas y músicos populares, donde la forma es ritmo y resonancia.
  • Social: Obras de denuncia como Mineros en rebelión, donde el arte se vuelve grito y testimonio.
  • Piedra: Su etapa más profunda, con esculturas talladas en ónix, granito, basalto. La materia se convierte en espíritu.
  • Abstracto: Una síntesis andina donde la figura desaparece para dar paso a lo esencial: energía, oquedad, geometría vital.

En este nivel, el visitante entra en diálogo con la materia, los silencios y las decisiones internas que acompañaron cada etapa de Marina.

Marina Eterna

El último nivel, la tercera planta, es un espacio de contemplación, luz tenue y formas generosas, donde la obra de Marina alcanza su dimensión más simbólica: lo femenino como principio cósmico. La sala está presidida por sus Madres Cósmicas, esculturas que evocan vientres, cordilleras, lagos, oquedades fecundas. Aquí, la maternidad es un eje escultórico, una forma de comprender el mundo.

También se presenta la serie Mujeres al Viento, donde las figuras femeninas se abren al movimiento, al viento, a la libertad. La escultura se convierte en danza, en impulso vital, en afirmación de una ética creadora.

En este nivel, se recuerda brevemente su reconocimiento internacional: la exposición en Nueva York, la visita de Eleanor Roosevelt, la distinción con el Cóndor de los Andes. Pero el museo lo presenta como algo secundario. Lo esencial, como sugiere el guion curatorial, está en la obra. Y en su permanencia.

El recorrido culmina en una sala con vista al Illimani, esa montaña tutelar que Marina siempre miró como espejo de su obra. Desde allí, el visitante entiende que Marina no solo esculpió formas. Talló una visión del mundo.

Sala Temporal: Telúrico

Dentro del marco de la inauguración del CCM-MNP se dará lugar a la primera exposición temporal titulada “Semilla Cósmica”, una muestra colectiva que celebra y visibiliza la obra de mujeres escultoras contemporáneas, cuyas creaciones exploran la materia, la memoria y el universo simbólico desde una mirada femenina y plural.

Jardín de esculturas y patio interno

Una de las joyas del museo es su patio-jardín, un espacio sereno, rodeado de vegetación nativa, donde algunas esculturas han sido instaladas a cielo abierto, como parte de un diálogo con la naturaleza, el espacio urbano y la contemplación.

Este jardín fue testigo de momentos clave en la vida de la artista. Hoy se convierte en un lugar para lecturas poéticas, encuentros artísticos, actividades educativas al aire libre o simplemente pausas contemplativas en medio de la ciudad.

Archivo y Biblioteca: La palabra detrás de la piedra

Además de ser un museo, el Centro Cultural Museo Marina Núñez del Prado alberga un espacio silencioso, pero fundamental: su Archivo y Biblioteca, donde la palabra, el pensamiento y la memoria escrita se entrelazan con la obra escultórica.

Este espacio ha sido concebido como un repositorio documental y centro de investigación viva, destinado a investigadores, estudiantes, artistas y público general interesado en conocer en profundidad la trayectoria de Marina Núñez del Prado y el contexto intelectual que la rodeó.

En el archivo son conservados documentos personales, correspondencia, fotografías inéditas, libretas de apuntes, catálogos de exposiciones, recortes de prensa y manuscritos originales que dan cuenta de su proceso creativo, sus viajes, sus lecturas, sus redes afectivas e intelectuales.

La biblioteca personal de Marina forma parte del acervo y puede ser consultada en sala. Está compuesta por títulos de arte, literatura latinoamericana, historia precolombina, filosofía, poesía y revistas especializadas de su época. Muchos volúmenes están subrayados, anotados o dedicados, lo que permite reconstruir su mapa mental y sus afinidades ideológicas y estéticas.

Este archivo no solo habla de Marina. También traza un relato paralelo de la historia del arte boliviano y latinoamericano del Siglo XX, con especial énfasis en la presencia de las mujeres en la cultura, los movimientos artísticos regionales, la estética indigenista y los vínculos entre arte y política.

Un faro cultural en el Bicentenario de Bolivia

La apertura del CCM-MNP se inscribe en la agenda oficial del Bicentenario de la Independencia de Bolivia. Su reapertura es un gesto de reivindicación y futuro, un reconocimiento a la fuerza creadora de las mujeres en la historia del país y un compromiso con la preservación activa de nuestra identidad cultural.

Se trata también del primer museo nacional dedicado exclusivamente a una artista mujer, convirtiéndose así en un símbolo de justicia histórica y de visibilidad para las creadoras latinoamericanas. Marina, que desafió su tiempo y esculpió una estética propia, vuelve a situarse en el centro del relato cultural boliviano, no como una figura del pasado, sino como una brújula para el porvenir. Con esta inauguración, Bolivia no solo rinde homenaje a una de sus hijas más brillantes. También reafirma su vocación como país de culturas vivas, de arte que transforma y de memoria que se proyecta.

Datos

Centro Cultural Museo Marina Núñez del Prado

Dirección: Calle Ecuador final Túnel del Instituto Americano, Sopocachi, La Paz

Teléfono: +591 2 2424521 – 60561387

Correo: marinanunezdelpradofcbcb@gmail.com

Redes sociales oficiales:

Instagram | Facebook | TikTok | YouTube: @marinanunezdelprado

Hashtags: #MarinaNuñezDelPrado #LaEscultoraDeLosAndes

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES