La celebración por el Día Nacional de Egipto fue un evento que se extendió por cuatro días. La agenda contempló la inauguración de la Plaza de Egipto, continuó con un mágico espectáculo cultural en el Teatro Municipal, durante dos días y culminó con una recepción social.
El embajador Hatem El-Nashar fue anfitrión de una linda fiesta nacional, en la que su discurso se convirtió en el punto central del mediodía. El diplomático destacó en su discurso la importancia de la Revolución de Julio, un hito histórico para la nación egipcia y un motor de cambio en las regiones árabes y africanas.
En el centro de su mensaje, el diplomático reafirmó el compromiso de su país con Bolivia, prometiendo una cooperación continua en diversas áreas como la política, el comercio, la salud, la educación y el turismo. Hizo especial énfasis en la exitosa visita de la ministra Celinda Sosa en 2024, que fortaleció los lazos bilaterales y se concretó en la firma de nuevos acuerdos.
Con una visión de largo plazo, el embajador El-Nashar describió a Egipto y Bolivia como países de culturas milenarias con roles fundamentales a nivel regional e internacional. «A pesar de su distinta ubicación geográfica, uno en Medio Oriente y el otro en Latinoamérica, los lazos de respeto mutuo y objetivos comunes son inquebrantables». El diplomático expresó su confianza en que las relaciones bilaterales seguirán avanzando hacia “horizontes más amplios”.
Además, felicitó a la comunidad egipcia en el extranjero, a quienes llamó un pilar esencial en la promoción de la imagen de su país. Agradeció la dedicación de los miembros de su embajada y, finalmente, con una promesa personal al pueblo boliviano, se comprometió a trabajar incansablemente por el bienestar de ambas naciones. El evento fue un deleite para los sentidos, amenizado con música y danzas tradicionales, mientras los invitados disfrutaban de un exquisito buffet con platos típicos egipcios.
Fiesta Nacional de Egipto
- Advertisment -
