¿Qué es el sarampión?
El sarampión, conocido médicamente como rubeola (aunque a veces se confunde con la rubeola congénita que es otra enfermedad), es una enfermedad infecciosa aguda altamente contagiosa causada por el virus del sarampión, que pertenece a la familia de los Paramyxoviridae (género Morbillivirus). Es una de las enfermedades más contagiosas que existen, y a pesar de la disponibilidad de una vacuna efectiva, sigue siendo una causa importante de morbilidad y mortalidad infantil en muchas partes del mundo.
- El agente causal – El virus del sarampión
- Tipo de virus. ARN monocatenario negativo.
- Transmisión. Se transmite por gotitas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar, o por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas de una persona infectada. El virus puede permanecer activo en el aire o en superficies infectadas hasta por dos horas.
- Período de incubación. Generalmente de 10 a 14 días (rango de 7 a 18 días) desde la exposición hasta la aparición de los primeros síntomas.
- Período de contagio. Una persona es contagiosa desde 4 días antes de que aparezca el sarpullido hasta 4 días después de su aparición. Este es un punto crítico para la salud pública, ya que la transmisión puede ocurrir antes de que se diagnostique la enfermedad.
- Fisiopatología – ¿Qué le hace el virus al cuerpo?
Una vez que el virus entra en el cuerpo (generalmente por las vías respiratorias superiores o la conjuntiva), se replica en las células epiteliales de la nasofaringe y las vías respiratorias. Desde allí, se disemina a los ganglios linfáticos regionales, donde continúa replicándose. Posteriormente, ocurre una viremia primaria, es decir, el virus se introduce en el torrente sanguíneo, diseminándose a otros órganos linfoides como el bazo y el timo.
Una viremia secundaria y más intensa ocurre alrededor de 5-7 días después, llevando el virus a diversos tejidos y órganos, incluyendo la piel, las vías respiratorias, los pulmones, el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso central. Es la respuesta inmune del cuerpo a esta diseminación viral lo que provoca la mayoría de los síntomas.
- Cuadro clínico – Las fases de la enfermedad
El sarampión clásicamente se divide en varias fases.
- i) Fase prodrómica (o catarral)
- Duración. 2 a 4 días.
- Síntomas. Aparecen de forma insidiosa y son inespecíficos, lo que dificulta el diagnóstico temprano. Incluyen.
- Fiebre alta. A menudo por encima de 39∘C (102∘F).
- Tos seca. Persistente y molesta.
- Secreción nasal, estornudos.
- Ojos rojos, llorosos, sensibles a la luz (fotofobia).
- Manchas de Koplik. Son patognomónicas (exclusivas) del sarampión. Aparecen 1-2 días antes del sarpullido y se ven como pequeñas manchas blancas azuladas, del tamaño de granos de arena, rodeadas por un halo rojo, en la mucosa bucal (especialmente frente a los molares). Su presencia confirma el diagnóstico.
- ii) Fase exantemática (erupción)
- Duración. 5 a 6 días.
- Síntomas
- La fiebre suele alcanzar su pico.
- Aparece una erupción maculopapular (manchas rojas planas y ligeramente elevadas) que comienza típicamente en la cara (detrás de las orejas, en la frente y en la línea del cabello).
- La erupción se extiende rápidamente en un patrón cefalo-caudal (de la cabeza a los pies). primero al cuello, luego al tronco y las extremidades, incluyendo palmas y plantas (aunque esto último es menos común).
- Las lesiones pueden confluir, dando un aspecto de «manchas gigantes».
- A medida que la erupción avanza, los síntomas prodrómicos suelen empeorar por 1-2 días y luego comienzan a mejorar.
iii) Fase de convalecencia (o descamación)
- Duración. Varios días.
- Síntomas
- La fiebre y los síntomas respiratorios disminuyen.
- El sarpullido comienza a desvanecerse en el mismo orden en que apareció (de cabeza a pies), a menudo dejando una coloración marrón o una descarga fina y furfurácea (como salvado) en las zonas afectadas, debido a la descamación de la piel.
- Puede haber una inmunosupresión transitoria que dura varias semanas o meses, haciendo al individuo susceptible a otras infecciones.
- Diagnóstico
El diagnóstico de sarampión es principalmente clínico, basado en la presencia de fiebre, tos, coriza, conjuntivitis y la erupción característica, especialmente si se observan las manchas de Koplik.
Sin embargo, para confirmación y vigilancia epidemiológica, se utilizan pruebas de laboratorio.
- Serología. Detección de anticuerpos IgM contra el sarampión en suero (confirma infección reciente). Los anticuerpos IgG indican inmunidad previa (por infección o vacuna).
- PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa). Detección del ARN viral en muestras respiratorias (frotis nasofaríngeo, orina) o sangre. Es muy útil para identificar el genotipo viral en brotes.



