A pesar del avance de la biotecnología que señala el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores Lazo, Bolivia todavía no es autosuficiente en maíz y trigo, y tiene que importar de países vecinos, como Argentina.
Consultado por algunos expertos en el tema agrícola, sobre los anuncios del Gobierno con referencia a la producción de alimentos, indicó que la soberanía alimentaria está lejos y que la importación de productos continúa.
Como se recordará, el sector agroindustrial desde hace tiempo solicita la autorización de biotecnología en la producción de alimentos, para competir con países vecinos, como Argentina, Paraguay y Brasil, sin embargo, a la fecha no hay una decisión al respecto.
Ayer, la autoridad del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras difundió resultados del uso de la biotecnología propia aplicada a la agricultura en el país, además de mostrar apertura a futuro a eventos del exterior para seguir mejorando la producción nacional.
En conferencia de prensa, acompañado por los directores del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal de Bolivia (Iniaf), uno de los brazos operativos del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, el ministro remarcó que con biotecnología propia, hecha en Bolivia, entre los años 2021 y 2025 se generó y liberó 32 variedades de cultivos agrícolas con alto potencial de rendimiento, tolerancia a factores bióticos y abióticos, y de alta calidad.
“Nuestro país tiene potencial para convertirse en proveedor estratégico de alimentos para la región y para el mundo. Para lograrlo, necesitamos herramientas modernas y apropiadas, como la biotecnología”, dijo la autoridad, destacando también la inversión del Gobierno en el desarrollo de este campo de la ciencia.
Según las cifras oficiales que expuso, con 17 variedades de trigo liberadas por el Iniaf, se elevó la producción de 1,4 a 2,5 toneladas del grano por hectárea (t/ha). Lo mismo pasó con 17 variedades de maíz, con las que el rendimiento por hectárea creció de 2,5 a 4 toneladas.
En arroz, continuó, la producción creció de 2,9 a 8,1 t/ha y en papa, solo con cinco variedades del Iniaf, de 6,2 a 40 t/ha. Lo propio ocurrió con hortalizas y frutales, agregó y resaltó el desarrollo del área con 19 centros de innovación tecnológica ubicados en todo el territorio nacional.
También adelantó que el Gobierno está abierto al uso de biotecnología del exterior, siempre de manera responsable y dialogada, con la finalidad de continuar incrementando la producción de alimentos.
“Nuestro planteamiento es claro: un uso de biotecnología responsable, regulada, y al servicio de la producción alimentaria para la industrialización. Estamos abiertos a propuestas, a un proyecto nacional de uso de biotecnología responsable, para lo que vamos a presentar un proyecto de ley”, explicó Flores Lazo.
Insistió en que la administración de Arce Catacora sí ha trabajado por el campo para generar producción e industrialización y no depender del ingreso de dólares al país, con la certeza de que el futuro de Bolivia está en el campo.
Sin embargo, los datos no se reflejan con mayor oferta en el mercado nacional, pues los precios son altos, porque las vendedoras señalan que la producción es baja y es afectada por la helada.
Las hortalizas y las verduras mantienen un precio alto, por ello se sigue importando de manera legal e ilegal de países vecinos, como del Perú.
Detallan logros de biotecnología, pero Bolivia sigue importando alimentos
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