Como efecto de medidas gubernamentales erradas, la economía nacional se ha paralizado en casi su totalidad, particularmente el aparato productivo, con resultados muy graves para la población. Sin embargo, en vez de que el gobierno adopte resoluciones inmediatas para resolver problemas, ha adoptado una especie de indiferencia que empeora ese estado de cosas.
Hace veinte años empezó a ser paralizada la maquinaria productiva y enseguida se puso en actividad el “modelo económico productivo”, sin tomar en cuenta que una aparente etapa de prosperidad, por la venta de gas a países vecinos, iba a desaparecer si no se adoptaba medidas para una correcta administración de esos recursos económicos. Hoy por descuido e irresponsabilidad de gobiernos masistas, actualmente escasean el dinero y ha bajado a niveles alarmante la producción gasífera, es decir que se pierde soga y cabra.
El aparato productivo nacional quedó en ruinas por ese mal manejo económico. La minería pasó a segundo grado de importancia y poco se hizo para rehabilitarla, excepto la irregular que se enriquece y causa gran daño ambiental. Se habló de grandes proyectos, pero quedaron en nada. Por ello la producción cooperativa apenas beneficia al país y deriva, en muchos casos, en saqueo de materias primas
Lo cierto es que, una cantidad millonaria de dinero, que ingresó durante la época de bonanza por exportación de gas, ha sido derrochada a manos llenas, más que todo para favorecer a sectores sociales afines al MAS, sin posibilidad de recuperación, pues hubo corrupción ilimitada.
Todo lo anterior es conocido por la ciudadanía, que está sufriendo los efectos de una crisis general, es decir económica, política, social, moral, etc., la misma que se agrava día a día, sin que el gobierno de turno dé muestras objetivas de que está haciendo algo por sacar al país de tal situación. A ello se suma que los partidarios del ex presidente Evo Morales echan leña al fuego sin piedad, hasta con fusil en mano.
Al respecto, pareciera que todo ello estuviera destinado a agravar la crisis general, con objetivos siniestros, como matar deliberadamente de hambre al pueblo y sobre sus ruinas aplicar medidas de tipo cubano o venezolano, destinadas a implantar sistemas de regimentación, como dar cupos de alimentos, ropa y otros productos básicos, cuya provisión no llegaría a quienes siquiera opinen contra el régimen “socialista”.
Pero el mayor daño que se pudo hacer al país fue paralizar la economía agraria, mediante políticas establecidas en la actual Constitución Política del Estado Plurinacional. Una consecuencia de eso es, por ejemplo, que, en Santa Cruz, la agricultura prosperó, pero principalmente la de exportación de granos, como soya, girasol y otros. Pero esas ganancias no fueron reinvertidas en el país, se quedaron en el exterior.
Pero un siniestro proyecto para destruir la economía nacional no prosperará, pues marcha contra el movimiento de la historia y porque la población boliviana no lo acepta, debido a que no existe condición alguna para su instauración.
