En medio de una tensa conferencia de prensa sobre redadas migratorias en Los Ángeles, el senador Alex Padilla fue sacado a rastras y esposado por agentes del FBI tras intentar interrogar a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
Según el Departamento de Seguridad Nacional, Padilla no se identificó ni portaba su credencial, lo que llevó al Servicio Secreto a considerarlo una amenaza.
La reacción política no se hizo esperar: líderes demócratas como Gavin Newsom, Kamala Harris y Karen Bass denunciaron el hecho como un grave abuso de poder.
Mientras tanto, Noem calificó el accionar del senador como “inapropiado” y sostuvo una reunión posterior con él. El incidente ha generado una ola de indignación y reaviva el debate sobre el uso de la fuerza y la transparencia federal. (RT y Agencias)
